Fallo de adopción en palabras simples para un niño

Con la clara intención de eliminar barreras lingüísticas y que un menor de edad comprendiese los alcances de un fallo, una jueza de familia redactó la sentencia con palabras comprensibles para el niño.

Ocurrió en Río Negro, en una causa de adopción, una jueza de familia redactó una sentencia con un párrafo especialmente dedicado al niño que finalmente sería adoptado. El menor de edad había manifestado “expresamente su voluntad” y su deseo de seguir viviendo con la familia que lo cuidó y cobijó desde los primeros meses de vida.

Al día de la sentencia, 6 de septiembre de este año, el joven ya tiene 16 años, ya que nació el 26 de julio de 2000 en San Carlos de Bariloche. Nunca tuvo vínculo con su padre biológico, tampoco con su familia de origen y también hay un expediente en trámite por “privación de responsabilidad parental” (NdR: es el conjunto de deberes y derechos que corresponden a los progenitores sobre la persona y bienes del hijo hasta su emancipación).

La actual pareja de su madre lo cuidó como un hijo desde que era un bebé y fue quien inició el trámite de adopción ante la justicia local. Vive con él desde que tenía apenas un año y con otros dos hijos más, fruto de su relación con la madre del niño. “El menor L. C. B., reciba la adopción plena por parte de F. L. M. (padre adoptante), quien desde el año de edad es la persona que se ha ocupado de ejercer sobre su persona el rol paterno”, argumentó su fallo Erika Fontela, la titular del Juzgado de Familia, Civil, Comercial, Minería y Ambiente de la Tercera Circunscripción judicial de la localidad de El Bolsón.  Fallo completo

En el mismo fallo se expresó que está “garantizado el derecho del niño a ser oído”. Al ser entrevistado por el defensor de menores, L. C. B. manifestó “que no conoce a su padre biológico y no tiene con él ningún vínculo ni tampoco con la familia del lado paterno” y que “desde los 2 años aproximadamente tiene vínculo de padre con el Sr. M. a quien considera su padre”. Sumado a que declaró que también “le gustaría quitar el apellido C. y pasar a usar el mismo apellido que sus hermanos M. B.”.

Fontela expresó en su fallo que para el niño es importante “llevar el mismo apellido que sus hermanos” y que la decisión del niño “construirá seguramente un vínculo de amor más fuerte entre ellos”. Por este motivo, hizo lugar a la adopción de integración plena en el fallo del tribunal rionegrino y también al cambio de nombre. Ahora el joven se llamará L.E.M.B. siendo su padre en lo sucesivo F.L.M.

Lo mejor para el final. La magistrada dedicó exclusivamente el último párrafo de su fallo a hablarle directamente al joven que logró la adopción de quien asume como su padre desde que tiene uso de razón netamente por motivos afectivos. En lenguaje llano y coloquial, la magistrada lo redactó de manera sencilla para que el menor pueda entender aquello que se estaba resolviendo, que justamente era su identidad.

“Como F. quiere ser tu papá y vos querés ser su hijo, el Juzgado va a hacer que esto suceda y a partir de ahora te vas a llamar L.E.M.B. al igual que tus hermanitos y para eso también te vas a cambiar el DNI por uno nuevo con tu nuevo nombre y le vas a poder decir a todos que tenés nuevo nombre y que es lo que significa para vos”.