El profesor de la Universidad de Nottingham disertó para la plataforma del programa Justicia 2020. Repasó cómo deberían ser las condiciones de sanidad, hábitat y readaptación de las personas privadas de su libertad.

El profesor de Derecho Penal Internacional y Comparado de la Universidad de Nottingham, Dirk Van Zyl Smit participó de una nueva reunión del programa Justicia 2020. En ese marco, aseguró que “el hecho de que las Reglas Mandela emerjan en 2015 -cuando la aprobó por unanimidad la Asamblea General de la ONU- sorprende porque se ha tardado casi 60 años en enmendar” las condiciones mínimas exigibles a los estados.

“Las Reglas Mandela son mejoras de lo que existía en 1954, que estaban deficientemente redactadas”, afirmó el también responsable de la ONG Penal Reform International. Y completó: “Uno de sus logros es que se vean como algo holístico, como un conjunto que sea útil dentro y fuera de los muros, que funcione como un instrumento para que tanto la sociedad civil como los gobiernos se ajusten al cambio y mejoren”, dijo Van Zyl Smit.

El catedrático británico brindó la charla para la plataforma participativa del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en el marco del hilo “Promoción de las Reglas Mandela de Naciones Unidas”, que corresponde al Equipo de Ejecución Penal, Sistema Penitenciario y Cárceles.

Como cuestiones más relevantes, el experto focalizó sobre la temática del confinamiento en solitario de los internos: “Hay que fijar límites precisos: la regla 43 señala que se entenderá por aislamiento al (lapso) mínimo de 22 horas diarias sin contacto humano apreciable, y por aislamiento prolongado al que se extienda por quince días consecutivos. Desde mi punto de vista es difuso qué es ‘contacto humano apreciable’”, dado que el condenado tiene derecho a ser visitado por su defensor. “Este tipo de imprecisiones hacen que la aplicación de estas normativas se vuelva laxa y permeable a abusos”, opinó.

Fotos: Stephanie Bridger.

 

En su repaso, Van Zyl Smit recaló en la necesidad de garantizar que no existan “tratos crueles, inhumanos o degradantes” y se llegue a “reducir al mínimo las diferencias entre la vida en prisión y la vida en libertad”. Ello porque “las medidas privativas de libertad tienen por objetivo proteger a la sociedad contra el delito y reducir la reincidencia”, enfatizó.

También se abordó en la discusión que acompañó a la charla el trabajo de los detenidos, y cómo está regulado en las Reglas. “Tenemos que asegurarnos de que haya trabajo para los internos, que éste se remunere y sea una salvación el día que dejen el establecimiento penitenciario. Si uno ve las reglas Mandela, la mayoría de ellas previenen la esclavitud o explotación”, remarcó.

Y concluyó: “Otro tema es qué peculio le vas a dar. La Corte alemana determinó que para que el trabajo sea significativo, tiene que ser significativamente remunerado”.