Dos testigos cercanos a Telleldín declararon contra Galeano

En el juicio por el presunto encubrimiento del atentado a la AMIA, las defensas de dos imputados se opusieron a que declarara una pareja amiga de Telleldín. Cuando el tribunal los autorizó, describieron cómo los habrían forzado a firmar una declaración fraguada.

Tras una extensa audiencia del juicio que investiga las irregularidades en el juicio por el atentado a la AMIA, declaró como testigo Pablo Edgardo Ibáñez, un allegado a Carlos Telleldín a quien detuvieron en la causa y declaró haber firmado bajo presión actas armadas por personal del juzgado.

El testigo contó que conoció a Telleldín en 1991 por temas laborales, como la compraventa de vehículos, y que con los años se alejó porque no se entendían bien. Su mujer, Miriam Salinas, continuó en contacto con la esposa de Telleldín, Ana Boragni y, según contó, la ayudaron con los hijos cuando al ‘reducidor’ de autos lo detuvieron por el atentado a la AMIA.

“Ana (Boragni) le dijo a Miriam que Telleldín estaba tirado en la cama porque decía que la camioneta que explotó era la que había vendido y que le habían arruinado la vida”, recordó el testigo.

Por esa relación es que en octubre de 1995 el entonces juez Juan José Galeano ordenó la detención de Pablo Ibáñez y de su esposa. “Entraron muchísimos policías a las 6 de la mañana y me llevaron a allanar unos talleres de autos”, expresó.

Durante los allanamientos -dijo- lo tomaron de la cabeza y lo golpearon contra la pared en presencia de quien él creía era el entonces fiscal Eamon Mullen, hoy imputado por encubrimiento.

Luego lo trasladaron a la comisaría de General Sarmiento donde lo mantuvieron incomunicado, “me tiraron agua y me tuvieron un rato atado en puntas de pie”. “Después me llevaron a Tribunales y ahí vi a mi mujer detenida. Estaba llorando y le dije al juez que firmaba cualquier cosa con tal de que la dejaran ir”, expresó Ibáñez y contó luego que se sintió presionado por esa situación: “Si te llevan preso con tu esposa por el atentado a la AMIA y dejan a tus hijos solos ¿no es presión?”.

Con ese objetivo y la complicidad de su entonces abogado Gustavo Semorile, Ibáñez firmó actas de declaraciones que no había hecho donde se mencionan cuestiones que -admitió esta semana en los tribunales de Comodoro Py- jamás salieron de su boca. “Firmé sin leer. Nunca dije lo que está escrito. Quería que la dejaran libre”, expresó. En efecto, Ibáñez quedó detenido en la cárcel de Devoto y Salinas quedó en libertad pero debió declarar como testigo de identidad reservada, algo irregular considerando que la sentencia no estaba firme.

Sobre esto, Ibáñez recordó que Semorile le explicó que “no podía ser que procesaran, imputaran y sobreseyeran en cinco días”. Sin embargo, tras casi un mes en la cárcel, a Ibáñez también le ofrecieron declarar como testigo reservado: “Era eso o quedar preso para toda la vida por algo que no tenía nada que ver”.

El debate previo

El testimonio de Pablo Ibáñez comenzó cuatro horas después de su citación debido a que la defensa de los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia se opusieron a que tanto Ibáñez como Salinas declararan en este juicio.

Argumentaron que si lo hacían, Salinas corría el riesgo de autoincriminarse en otra causa donde se encuentra imputada por falso testimonio, denunciada justamente por los ex fiscales Mullen y Barbaccia. La acusan de no haber mencionado en el juicio por el atentado a la AMIA las presiones que sufrió por personal judicial y sí haberlo hecho durante la instrucción de la causa por encubrimiento.

Al igual que el resto de las querellas, Mariana Stilman, apoderada del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, se opuso al planteo de la defensa y argumentó que Salinas es una testigo damnificada por las irregularidades cometidas por los imputados y que por lo tanto “su declaración es fundamental para descubrir la verdad, compromiso asumido por el Ministerio”.

El Tribunal Oral Federal 2, tras debatir durante hora y media, le dio la razón a las querellas permitiendo el testimonio de Pablo Ibáñez el lunes y el de Miriam Salinas, el próximo jueves.