La tecnología como herramienta para una justicia efectiva

Lentamente, las redes sociales son cada vez más utilizadas por los operadores judiciales como método para resolver conflictos. Desde identificar a un asesino, hasta comprobar una tenencia ilegal de armas.

La utilización de las redes 3.0 como prueba en la Justicia tiene algunos antecedentes. En el barrio porteño de Palermo, tras un hecho delictivo, se logró realizar el identikit de un agresor a través de una rueda de reconocimiento virtual realizada mediante Facebook.

J.N.U. había sido víctima de una agresión callejera por parte de F.A en Avenida Libertador y Cavia. Como pudo, llegó a divisar la patente de la moto, buscarla al presunto delincuente en su red social y aportar los datos a la justicia. En dos instancias, los jueces determinaron quién había sido el agresor confirmando la validez de la utilización de la tecnología para resolver los problemas de la ciudadanía.

En San Isidro, una mujer obtuvo fotos del perfil de su marido y las presentó como medida probatoria en una causa por tenencia ilegal de armas. El magistrado aceptó las pruebas y hasta justificó la actitud de la esposa del acusado quien se había entrometido en el Facebook de su esposo para buscar las fotos que lo incriminaban.

En las mismas, se pudo comprobar la ostentación del empleo de armas que hacía el agresor y las constantes amenazas hacia la víctima. En el fallo, los camaristas expresaron que la “presunta intromisión se encontraba justificada porque actuó en legítima defensa, y que la recurrente venía siendo amenazada”.

Por otra parte, la Cámara de Casación Penal convalidó la utilización de la red social Facebook para comprobar e identificar a un asesino. “Chuky” es su apodo. Alexis Ezequiel Bejarano, su nombre. El máximo tribunal penal del país lo pudo confirmar tras investigar su perfil y confirmar que fue el autor del homicidio de Elvio Sosa Ruiz en Flores en 2013.

El hecho ocurrió en la calle Bonorino al 1600. Mientras dormía en la calle, Ruiz fue rociado con una lata de combustible, lo que le ocasionó quemaduras en la mitad del cuerpo y su posterior muerte en el Hospital de Quemados.

La pericia informática utilizada en el juicio fue la clave para determinar la culpabilidad del homicida, y donde se discutió la categoría pública o privada de las redes.

La defensa del asesino había pedido la nulidad de esta prueba por considerar que entrometerse en el Facebook de Bejarano era una violación de su privacidad (art. 153 C.P.) y que el tribunal debía haberlo hecho a través de una orden judicial.

Según los jueces, el perfil de “Chuky” no goza de “la protección de la privacidad como la clásica vía postal” porque su “perfil es público y casi toda la información que compartía podía ser vista por cualquier persona que accediera a través de internet a la página”. Así, en octubre de 2015, los magistrados confirmaron la condena a cadena perpetua del acusado tras el homicidio detectado por una red social.

Por último, en Santiago del Estero un magistrado le prohibió a un joven de 18 años utilizar las redes durante seis meses por haber difundido fotos de una chica de 14 años desnuda. Ocurrió en la ciudad de Quimilí, de 10 mil habitantes, donde la Justicia además le impidió tener contacto mediante vía telefónica, mensaje de texto o cualquier otro medio electrónico con la víctima. Además, le dijo que debía hacer terapia, para luego evaluar si puede volver a usar la tecnología 3.0.