La Cámara Civil y Comercial de Necochea rechazó la decisión de un juez que había ordenado que dos niños fueran inscriptos en el Registro Civil con el apellido paterno. Los hermanos tienen seis años y usaron siempre el de su madre. ¿Qué dice la normativa para estos casos?

Durante sus seis años de vida, dos niños llevaron el apellido de su madre, al igual que un tercer hermano menor. Sus familiares, amigos del jardín, vecinos y vecinas los reconocen por ese nombre. El padre también estuvo a favor de que así fuera desde el primer momento. Pero esa decisión fue discutida por un juez de la provincia de Buenos Aires.

El magistrado ordenó que se reescriban sus partidas de nacimiento ante el Registro de las Personas con el apellido del padre en primer lugar. Pero los integrantes de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Necochea, órgano judicial al cual se acude cuando alguna de las partes (o ambas) no está de acuerdo con una medida de primera instancia, explicaron por qué no correspondía la decisión.

El magistrado tomó su decisión por aplicación de la ley 18.248 de Normas para la Inscripción de Nombres de las Personas Naturales, pero la madre, con acuerdo del padre, la apeló.

En esta legislación se establece, en el artículo 4, que “los hijos matrimoniales de cónyuges de distinto sexo llevarán el primer apellido del padre”, en tanto que el artículo siguiente precisa que “el hijo extramatrimonial reconocido por uno sólo de sus progenitores adquiere su apellido”, pero “si es reconocido por ambos, sea simultánea o sucesivamente, adquiere el apellido del padre”.

No obstante, los miembros de la Cámara tenían muchas razones para desestimar el fallo de primera instancia, aparte de la concordancia entre la demandante y el papá: la fundamental fue la implementación del nuevo Código Civil y Comercial.

En agosto de 2015 entró en vigencia este cuerpo que unificó los códigos Civil y Comercial. Y de esta forma, se actualizó la normativa en torno a los nombres de los menores de edad que, en muchos casos, ya funcionaba de hecho: es decir, los jueces ya tomaban decisiones de una forma que después fue plasmada en los artículos del nuevo Código.

Entre estos artículos se encuentra el 64, que precisa que “el hijo matrimonial lleva el primer apellido de alguno de los cónyuges; en caso de no haber acuerdo, se determina por sorteo realizado en el Registro del estado Civil y Capacidad de las Personas. A pedido de los padres, o del interesado con edad y madurez suficientes, se puede agregar el apellido del otro”.

Los jueces también recordaron que cuando nace un hijo extramatrimonial y el reconocimiento del niño no se da en ese momento sino de forma posterior, los padres deberán acordar el orden de los apellidos.

De no haber acuerdo, un juez debe decidir priorizando el interés superior del niño. Pero en este caso la posición de la madre y el padre era clara, por lo que los camaristas decidieron rechazar el fallo de primera instancia.