Lo dijo la directora del Registro único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, Graciela Fescina, en una jornada de capacitación que se realizó en la Corte Suprema. Buscan darles mayores instrumentos a los juzgados para agilizar los trámites de adopción.

La Dirección Nacional de Registro único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos  (DNRUA) y la Base General de Datos de Niños, Niñas y Adolescentes (BGD) de la Corte Suprema organizaron la Segunda Jornada de Reflexión sobre Adopción. La idea del encuentro fue mostrarles a trabajadores sociales que se desempeñan en juzgados de familia y a funcionarios judiciales las novedades en diversos temas como convocatorias públicas, pedidos de colaboración o el sistema informático, entre otros. La primera reunión se había hecho en julio del año pasado.

La jornada se hizo en el Palacio de Tribunales de la Nación. La apertura de bienvenida estuvo a cargo de la jueza de la Corte Elena Highton de Nolasco. “Lo importante y el eje central en un caso de adopción son los chicos”, dijo. Y agregó: “Hay que trabajar para que todos los niños tengan una familia, no sólo los bebés”. Se refirió así a que, de acuerdo a las estadísticas  de la DNRUA, los postulantes para guarda o adopción en un 91 por ciento buscan bebés de hasta un año.

La directora nacional del DNRUA, Graciela Fescina, reflexionó sobre las decisiones consensuadas en el Consejo Consultivo de los registros de adopción de todo el país, que se celebran anualmente. La vigésima reunión ocurrió hace dos meses en Mendoza. Allí se consensuó un protocolo de convocatorias públicas en línea con el artículo 12 de la ley 25.854, que explicita que “se le dará trámite preferente a las solicitudes de aspirantes a guardas con fines de adopción de personas menores de más de 4 años, grupos de hermanos o menores que padezcan discapacidades, patrológicas psíquicas o físicas”.

Fescina agregó: “Buscamos darles mayores instrumentos a los juzgados para agilizar los trámites de adopción”.

“Lo más importante es que los chicos puedan formar la mejor familia posible”, destacó Fescina en su ponencia al frente de los operadores de los juzgados que otorgan adopciones en la ciudad de Buenos Aires.

En el protocolo acordado se explica que se llega a la convocatoria pública “agotada la búsqueda exhaustiva interna, la búsqueda en la base de datos informática así como también el proceso de pedido de colaboración a la Red Federal de Registros”. Desde DNRUA les aconsejaron a los juzgados intervinientes un “modelo de formulario”, a fin de relevar la información prioritaria de las personas interesadas tras la difusión de la convocatoria.

Deberá completarse en la jurisdicción donde residen los interesados teniendo en cuenta su domicilio real. Así, el juez local podrá contar con los datos relevados. El registro sugiere que haya datos básicos de los niños y también detalles como sus potencialidades, gustos, cualidades, además de su diagnóstico de salud, en el caso que lo hubiere.

Convocatorias públicas

Ante la dificultad de encontrar una familia para chicos con alguna discapacidad, grupos de hermanos o adolescentes en este momento se encuentran en convocatorias públicas 110 casos conformados por 170 chicos. Entre ellos figuran 31 grupos de como mínimo tres hermanos.

La jornada también contó con la exposición de Marcelo Menéndez, del equipo informático del registro. El especialista explicó algunas novedades del sistema que se utilizan entre los juzgados y la DNRUA, como el pedido de actualización semestral de los legajos que se solicitará a los juzgados sobre los casos de adopción.

El sistema también hace una distinción de acuerdo al nuevo esquema de salud entre chicos con una “enfermedad” (de corto o largo tratamiento) y con “discapacidad” (sea física, intelectual, sensorial, psicosocial o visceral).  Por último, Menéndez destacó que hay “diez provincias que avanzaron hacia la digitalización de los legajos.

Otra charla interesante fue la dictada por la especialista en psicoanálisis con niños y adolescentes del “Fórum Infancias”, Silvia Morici, que destacó el “diálogo interdisciplinario entre el derecho y la psicología” porque “nuestro campo común es el sufrimiento del niño y la familia”.

“La infancia de lo único que requiere es de paciencia, de tolerar el proceso de maduración de los niños”, dijo la psicoanalista. Y agregó un punto sobre las etiquetas hacia los chicos: “Es importante que el estigma o etiqueta no se le pegue a la piel para siempre, y encuentre una identidad en el tejido social”.