La Justicia correntina hizo primar los vínculos de una menor

Un grupo de magistrados otorgó la guarda de una niña a una pareja que había convivido con ella. Pese a que, para el Código de Familia, no cumplían todos los requisitos legales del proceso de guarda, el tribunal consideró que privar a la niña de ese beneficio sería “ignorar una situación de hecho”.

En un fallo de la Cámara Civil, Comercial y Laboral de la localidad correntina de Goya, un grupo de magistrados decidió otorgar la guardia pre-adoptiva de una niña a una familia con la que convivía hace años. Entendieron que sobre la normativa vigente pesaba el interés superior del niño consagrado en la Constitución. Incluso, fueron más allá y en la misma sentencia declararon el estado de adoptabilidad y la adopción plena de la menor.

Aún después de varios años de convivir con quienes se sentía bien y feliz, y haber logrado nuevos lazos, la niña no podía decir ante la Justicia que quienes habían llevado a cabo todo eso eran sus padres.

Teniendo en cuenta esto, las declaraciones de la menor, la aprobación de parte de la Asesoría de Menores que intervenía en la causa y otros elementos que apuntaban en este mismo sentido, los integrantes de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Goya, hicieron primar el interés superior del niño.

Así es que, pese a que la situación judicial según el Código que entró en vigencia en agosto de 2015 no le era favorable, los miembros de este órgano fallaron a favor de la pareja que, hasta hoy, se encargó de criar a la niña.

Los jueces de la Cámara ponderaron lo que expresa la Constitución nacional por encima de lo que dicta el Código Civil y Comercial. La Carta Magna, vale aclarar, es la normativa más importante en nuestro país y siempre está por encima de cualquier código.

Sucede que Argentina adhiere a la Convención Internacional de los Derechos del Niño a través de la Constitución: en el artículo 75, inciso 22, figuran las convenciones, tratados y otras normativas internacionales vigentes.

En este caso, la madre biológica de la niña alegó que no podía hacerse cargo de mantenerla “económicamente”. La pareja adoptó de hecho a la menor inscripta en el Registro de Adoptantes, aun cuando la Asesoría de Menores aseguró que se podía avanzar con la guarda provisoria.

Pero la normativa vigente para cuando la pareja solicitó que se lleve a cabo el trámite para obtener la guarda preadoptiva era el nuevo Código Civil y Comercial. Este Código se aplicaba, entonces y ahora, en los casos que no tenían una sentencia definitiva, y éste era uno de esos. Según el artículo 611 del flamante cuerpo normativo, no se podía avanzar en este sentido, inclusive cuando se constató que existía un vínculo afectivo.

“Para la niña, son sus papás”

En el fallo, los camaristas se preguntaron: “¿Qué sucede con aquellas personas, a veces parientes, a veces amigos, a quienes una mamá les deja su pequeño hijo al cuidado y nunca más se vuelve a tener noticia de ella? ¿Qué hacemos con ese puente filiatorio construido durante largos lapsos entre un niño y quien él considera su madre? (…) ¿Le respondemos que no es hijo porque esos hechos que son precisamente su vida no pueden ser considerados por el juez?”.

“¿Cómo se compadece ignorar una situación de hecho desarrollada en el curso de cinco años en la que claramente una niña se ha referenciado con una mujer como su madre y con un hombre como su padre?”, se interrogaron los magistrados.

Y agregaron: “¿Cómo ignorarla cuando para esta niña esas personas son sus papás en sus relaciones sociales, en la escuela, en el barrio, en el almacén de la esquina, en su ámbito familiar extenso? ¿Quién de todos nosotros le dice a esta niña: ‘No sos hija porque una norma le prohíbe al juez tener en cuenta tu historia’ cuando, por otra parte, no ha existido ningún elemento de ilicitud en el origen de esos hechos?”.