Héctor Chayer, coordinador del Programa Justicia 2020

“La idea es tener para fin de año un anteproyecto de ley”

El año pasado ya se elaboró un documento de consensos: las bases para la reforma procesal. Y la comisión redactora del anteproyecto del nuevo Código Procesal Civil y Comercial de la Nación estima que a fin de 2018 estará redactado el nuevo texto. Qué cambiará y cómo se implementará.

La reforma del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación comenzará a discutirse este año y, para octubre, se prevé que haya un preproyecto para que sea discutido en el Congreso. Héctor Chayer, coordinador del Programa Justicia 2020, explicó por qué se busca avanzar en este sentido y qué beneficios se obtendrán en los fueros a los que más comúnmente acude la gente. “El nuevo Código Procesal va a permitir que los juicios sencillos se tramiten más rápido”, adelanta en esta entrevista.

-¿Cómo viene 2018 para el camino del proyecto de reforma del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación?

-La idea es que durante todo este año trabajemos en la redacción propia del Código y tener para fin de año un anteproyecto de ley. Si bien es muy ambicioso hacerlo tan rápidamente, se está trabajando con una comisión de muy alto nivel de expertos en el tema. El año pasado logramos producir un documento de consensos: las bases para la reforma procesal. Eso ya está listo y nos da un terreno firme sobre el cual trabajar.

-¿Por qué es tan necesaria la modificación de este Código?

-El Código Procesal Civil y Comercial de la Nación es muy importante primero porque se aplica a todos los juicios civiles y comerciales de la ciudad de Buenos Aires y federales. Todos los accidentes de tránsito, los desalojos, los daños y perjuicios, las malas praxis, los cobros de pesos, de facturas. Y este código es replicado, copiado muchas veces por las provincias, es un código que marca un camino. Entonces es una pieza muy importante entre todos los códigos procesales de estos fueros de todo el país. En segundo lugar uno tiene dos grandes tipos de juicios: los juicios sencillos, ejecutivos, que hoy existen modelos mucho más rápidos para tramitarlos y que la tecnología puede ayudar mucho; y los juicios de conocimiento: los daños y perjuicios, los accidentes de tránsito, los cumplimientos de contrato, entre otros, que son muy favorecidos si se tramitan oralmente. Entonces el Código Procesal va a permitir que los juicios sencillos se tramiten más rápido; que los juicios más complejos se tramiten oralmente, que es un modo mucho más transparente que el mero trámite escrito.

-El contexto del que estamos hablando sería el más cercano de la Justicia con la gente, los casos más cotidianos.

-Es la Justicia del ciudadano que no es víctima de un delito ni es un delincuente. A diferencia de la Justicia Penal, que el que va es porque infringió la Ley Penal o porque está siendo víctima, acá es un ciudadano, un comerciante que tiene que cobrar una factura, un peatón que es atropellado o alguien que choca con un auto, o tiene un contrato y no se cumple, o tiene una propiedad y quiere desalojar al inquilino o es al revés. Es la Justicia del ciudadano común. No diría cotidiano porque mucha gente no necesita recurrir a la Justicia.

-Y en este contexto, ¿cómo se inscribe también la reforma estratégica de la justicia civil?

-Porque además de reformar el proceso, tenés que reformar las estructuras. Si vos vas a ir a un juicio monitorio para cobrar dinero con tecnología, tenés que dotar de tecnología a la Justicia. Si vas hacia modelos de juicios orales necesitas, posiblemente, más jueces y menos empleados; oficinas comunes que atiendan a varios jueces que tomen audiencias. Es decir, cambiar las reglas del proceso necesariamente hace cambiar la organización de la institución.

Fotos: Patrick Haar.

 

-¿Cuáles son los tres o cuatro puntos relevantes en estas modificaciones que se están pensando para el Código, o las que considere que van a marcar la mayor diferencia?

-La mayor diferencia creo que va a estar dada por la oralidad. Por los procesos que se den por audiencias, que las cite el juez, que vayan las partes. Y esto debería generar como subproducto una celeridad real, no una escrita que diga “esto se hace en tres días”, o “esto se hace en treinta”, que son pautas que luego no se respetan, sino real. Que desde que el ciudadano interpone su pedido y tiene una respuesta pasen no más de unos meses. Es perfectamente posible con el estado de situación actual. Muchas justicias provinciales ya lo están haciendo y la Justicia nacional con esto tiene una deuda pendiente.

-¿Esto implica también un cambio tecnológico?

-Sí, pero es una continuidad de los cambios tecnológicos que ya están en marcha: mejorar los sistemas informáticos, mejorar los sistemas de almacenamiento, mejorar la publicidad en línea. Es parte de la mejora que se viene haciendo en la tecnología y en la Justicia.

-¿Cómo fueron recibiendo estas propuestas hacia el interior del Poder Judicial? Porque son muchos cambios.

-En principio no hay resistencias al cambio. Lo mejor de la doctrina argentina está representada en esta comisión, que está trabajando actualmente. No hay focos de resistencia. Obviamente siempre alguno, llegado el momento, va a protestar porque no está de acuerdo con una cosa u otra. Se dice habitualmente que el deudor quiere postergar el momento de pagar (risas), que el acreedor quiere cobrar de más, bueno.

-Hay un reconocimiento de que es necesario un cambio.

-Veremos cómo se interpreta la letra del Código donde está escrita pero yo entiendo que la gran mayoría de los jueces civiles de la Argentina es consciente de que es necesario dar este paso, la gran mayoría de los abogados también y vamos a realizar para este fin los días 9 y 10 de abril un gran Encuentro Nacional de Reforma de la Justicia Civil. Allí esperamos poder discutir estos temas con los funcionarios, con los jueces, con los abogados y enriquecer estas perspectivas del cambio que tiene que tener la Justicia y con respecto al cambio procesal.