Tres décadas del programa universitario en cárceles

Comprometidos con la reinserción, el programa UBA XXII tiene anclaje en las cárceles federales desde el retorno democrático. Qué carreras y cursos dictan hoy.

El programa se desarrolla desde el 17 de diciembre de 1985 y hoy ya está presente en cinco unidades carcelarias federales. Destinado a procesados y a condenados desde el inicio del proceso judicial, cada centrodel el programa UBA XXII tiene un coordinador y los requisitos de inscripción son los mismos que fuera de una cárcel: título secundario y DNI.

Unas 2 mil personas privadas de su libertad cursan carreras de grado en las aulas del Centro Universitario Devoto (CUD) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el complejo 2 de Marcos Paz, el Centro Federal de Detención de Mujeres Unidad 31, la Colonia Penal 19, el nuevo Centro Universitario (CUE) y el Complejo Penitenciario Federal I, todos parte del penal de Ezeiza.

Stephanie Bridger
Nota a Marta Laferrieri, coordinadora del programa UBA 22 en cárceles.
Marta Laferrieri, coordinadora del programa UBA 22 en cárceles

En tanto, hay más de mil alumnos en los cursos de extensión. El de computación, de cuatro niveles, es el más demandado.

La Coordinadora Académica del programa de Educación Universitaria en Cárceles, Marta Laferriere, es licenciada en Educación y en su manera de expresar los conceptos se nota la pasión por lo que hace.

Entiende que es clave la educación durante el encierro pero también lo es el trabajo. “Creo que hay que garantizar el derecho a la educación y al trabajo en el interior de una unidad penitenciaria para lograr una mejor vida y mejores destrezas adquiridas dentro de su estadía en prisión”, explicó en la sede del rectorado de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Hay siete unidades académicas: el Ciclo Básico Común (CBC), Derecho, Sociales, Económicas, Psicología, Letras y Filosofía que incluyen las carreras de Abogacía, Letras, Filosofía, Contador Público, Administración de Empresas, Psicología, Sociología y Trabajo Social

“Para nosotros es muy importante la construcción de sujetos estudiantes universitarios”, resumió el objetivo de la UBA la licenciada Laferriere, quien destacó además que “un sujeto que puede acceder a la universidad, es un sujeto que empieza a apropiarse de palabra, y por consiguiente, que puede pensarse” a futuro.

El Servicio Penitenciario Federal (SPF), organismo estatal con el cual tiene convenio la universidad, cuenta en la actualidad con 10 mil internos. Un 10 por ciento de ellos son mujeres y casi la mitad están ubicados en capital y en los penales de Ezeiza y Marcos Paz, donde opera el programa hace 30 años.

Los coordinadores lo idearon como un “espacio de autogestión y disciplina acondicionado en un medio lo más parecido posible a un ambiente universitario. Con tres objetivos: docencia, extensión e investigación”.

Stephanie Bridger
Nota a Marta Laferrieri, coordinadora del programa UBA 22 en cárceles.
“No hablamos de sus penas ni de sus causas”, enfatizó Laferrieri

La estructura modelo de las aulas de los centros universitarios en las cárceles comprenden: aulas, biblioteca, una oficina, un gabinete informativo de cada facultad, una sala de computación, equipamiento y material bibliográfico, un técnico informático y centenares de profesores (rondan un promedio de 30 por día) que de lunes a viernes, en forma presencial, dictan clases a los estudiantes.

Reinserción con obligaciones

“La inmensa población carcelaria fue expulsada desde muy temprana edad, sea de su familia o de su escuela. Entonces, el Estado debe hacerse cargo de ese sujeto social. No sólo como dadora de títulos porque no venimos a redimir a nadie. No damos píldoras en contra del delito, ni nos ponemos en ese lugar ‘salvacionista’, como pastores”, señaló.

En pos de la igualdad de oportunidades de los alumnos tanto extra como intramuros, la coordinadora del programa señaló que “vamos a exigir mucho porque es muy importante la adquisición de responsabilidades”, y agregó: “Sin regalar nada porque el título no tiene marcas. Es el mismo para todos y hay que ganárselo”.

Stephanie Bridger
Nota a Marta Laferrieri, coordinadora del programa UBA 22 en cárceles.
“Exigimos porque es muy importante la adquisición de responsabilidades”

-¿Cómo define al sujeto que cometió un delito y busca reinsertarse en la sociedad?

-La intención no es que olvide su pasado, no hablamos de sus penas ni de sus causas. La universidad trata que sea lo más parecido a una universidad extramuros. A un alumno no le pregunto en clase qué hace en sus ratos libres. Estamos viendo un estudiante, no a un señor con prontuario. La vida universitaria nos dio muchas herramientas en muchos niveles que nos permite pensarnos y ellos deben pensar el mundo más allá de un título.

-En 30 años del programa UBA XXII ¿El Estado se hizo cargo de los presos?

-Creo que hay mucho por hacer pero la cárcel es la última ratio. No hay que superpoblarlas y hay que trabajar en métodos alternativos como la probation o las mediaciones. Es importante poder convivir a través del diálogo, de la discrepancia, de puntos de vista diferentes y que eso no obstaculiza ni genere ningún tipo de violencia.