Nicolás Boero, coordinador de la ONG MovilizaRSE

“Nos impulsa hacer algo por el otro, sin nada a cambio”

Si el refrán que reza “cosecharás lo que hayas sembrado” tiene algún valor de verdad, la propuesta impulsada por el productor cordobés Sebastián Deym debería cosechar el premio de seguir expandiéndose y concretando nuevos objetivos a lo largo del tiempo.

“La Chocleada Solidaria” es una iniciativa ideada por Deym, fundador y presidente de la ONG MovilizaRSE, que logra que un productor rural done una hectárea de maíz y que la siembra de choclos sea cosechada por jóvenes voluntarios procedentes de distintos colegios secundarios. Una vez recolectada, la producción agropecuaria es vendida a distintos empresarios y con el dinero recaudado se compran alimentos no perecederos que son entregados a comedores comunitarios y distintas entidades de bien público que los necesitan. La misma idea también se lleva adelante con papas y naranjas, dos programas que replican el mismo procedimiento.DSC03194

“La Chocleada  tuvo su punto de partida en 2005, en Córdoba, cuando Deym, al ver en televisión a Mónica Carranza, la fundadora del comedor ´Carasucias´, se sintió llamado a tener un mayor involucramiento social. De esta manera, creó la ONG MovilizaRSE, que consiguió su personaría jurídica en 2009, y que junto con la iniciativa de la cosecha comunitaria de maíz implementó dos programas similares bajo los nombres de “La Papa Solidaria” y “La Naranjada”.

“La crisis del 2001 impuso en nuestras conciencias la certeza de que era necesario hacer algo para paliar el hambre que azotaba a vastos sectores de la Argentina”, explica Nicolás Boero, coordinador de MovilizarRSE. Y fundamenta el impulso detrás de esta idea que a lo largo de más de una década ha logrado canalizar la energía de grupos de personas empeñadas en ayudar al prójimo: “Lo que buscamos es generar alimentos, que cosechamos manualmente, pero también apuntamos a que las instituciones escolares se movilicen y participen con los chicos de la actividad solidaria”.

A partir de ese gesto de tender una mano, se ayuda a organizaciones sociales puntuales, elegidas por los propios chicos dentro de sus comunidades, así como también a sectores ubicados en otros puntos del país.

La mecánica del trabajo voluntario está DSC03692perfectamente sincronizada: divididos en grupos de a tres, la consigna para chicos y grandes -ya que también participan padres y docentes- es que los dos de adelante deben encargase de separar el maíz  de la planta y tirarlo al suelo para certificar que ha sido cosechado, mientras que el tercero junta las mazorcas en una bolsa.

“De las 31 chocleadas que se hicieron el año pasado, tres fueron de choclo húmedo y el resto, todas de maíz seco; se lo levanta a mano, se lo mete en la cosechadora y luego se lo vende”, puntualiza Boero. Con esa venta se compran alimentos –aceite, fideos, leche en polvo, arroz- y allí comienza el proceso que exige una logística de entrega. Para ello, la ONG se conecta con Cáritas, la Red Argentina de Bancos de Alimentos y los centros CONIN,  y son estas tres entidades las que los distribuyen a lo largo de todo el país.  En cada chocleada  intervienen alrededor de 150 personas. También, a menudo, participan empresas que se acercan con sus empleados y se aplican a levantar la cosecha de maíz durante una jornada.

Choclos 2El valor que alienta este emprendimiento es formar a los chicos en la noción de solidaridad, y ese movimiento puede ser, por ejemplo,  actuar con rapidez ante un cuadro de hambre.  Asimismo, en un plano menos urgente, Boero rescata lo que deja como enseñanza cada chocleada concretada: el compromiso de participar, la toma de decisión de hacerlo, así como poner en debate, en charlas y reuniones, conceptos como la empatía, la voluntad, el trabajo en equipo, el altruismo y la generosidad. Valores que se viven dentro de cada encuentro, y que las escuelas luego pueden profundizar en las aulas.

“En 2011, una empresa correntina nos contactó, y nos dijo ´tengo vacas y cítricos´ y así fue como adaptamos el programa para levantar las naranjas´”, detalla Boero. Por su parte, “La Papa Solidaria” surgió en 2016, a partir del deseo de un productor de Mendoza que quiso hacer su aporte.

Si bien no hay restricción para las edades de quienes quieran ser voluntarios, MovilizaRSE estima que el 75 por ciento de los que participan de las chocleadas son jóvenes, mayoritariamente cursando el nivel de educación secundario. De cada cosecha participan el sector educativo, el sector público (se necesitan ambulancias y policías cuando circulan por rutas), municipios que aportan micros o combis para el traslado de los voluntarios, así como también el aporte económico de empresas.

“Cada chocleada se autosustenta y por eso deben salir a buscar aportes dentro de su propia comunidad”, recalca. La recolección de la cosecha y su donación también se lleva a cabo en Uruguay, en donde un argentino residente allí se encarga de darle continuidad desde 2008.

A lo largo de la DSC03328trayectoria de once años consecutivos, se realizaron 230 chocleadas y se estima que sólo durante 2016 se donaron entre 800 mil y un millón de raciones de comida.

El radio de acción de la ONG tiene sus centros en Córdoba y la provincia de Buenos Aires, pero también han llevado la iniciativa a provincias como La Pampa, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, Salta y Santiago del Estero.

“Hacemos esto porque tenemos ganas de colaborar, de generar un cambio de conciencia en los chicos a partir de darles valores –asegura y concluye el coordinador-. Nos impulsa hacer algo por el otro sin llevarnos nada a cambio. Es un trabajo esforzado, pero nos alienta saber que cada maíz que recolectemos es un plato más de comida para una persona que realmente lo necesita”.