Los jueces dan a conocer su experiencia con la oralidad

La oralidad, como metodología en el servicio de Justicia, ya está dando resultados a la hora de acelerar la resolución de las causas. Magistrados de diferentes provincias coincidieron en la necesidad de que los empleados también adopten ese paradigma.



La oralidad, como metodología en el servicio de Justicia, ya está dando resultados a la hora de acelerar la resolución de las causas. Magistrados de diferentes provincias coincidieron en la necesidad de que los empleados también adopten ese paradigma.

Cuando se habla de impulsar la oralidad en la Justicia resulta necesario explicar, aunque sea brevemente, de qué se trata esta forma de llevar adelante una causa. Se trata de ir hacia una resolución más sencilla de los procesos.

En estas audiencias, los jueces explican a demandados y demandantes todos los alcances del caso en forma verbal. Las actuaciones son grabadas en video, algo que ahorra la redacción de escritos que, más tarde, deben ser corroborados por los abogados. Estos y otros muchos elementos sumados logran que se llegue antes a una sentencia. Así, este cambio de paradigma es uno de los ejes claves de la reforma conocida como Justicia 2020.

Y algunos jueces de provincias donde se está implementando -aún no se extendió a la totalidad- ya empezaron a registrar las diferencias.

En Mendoza, por ejemplo, el titular de un juzgado Civil de la capital provincial contó cómo en un caso por un accidente de tránsito logró, al cabo de dos audiencias, la conciliación total de las partes. Es decir, terminó con el conflicto tras dos encuentros.

El segundo de ellos duró menos de 15 minutos, en los que, además, se llegó a un acuerdo indemnizatorio por un tercio del monto pedido originalmente, que sería pagado en menos de treinta días. Un juicio por un hecho así suele durar muchos años bajo la modalidad de comunicación escrita.

Taller con magistrados mendocinos sobre oralidadNResco | Voces por la Justicia
Taller con magistrados mendocinos sobre oralidad

Otra jueza de la capital mendocina –del mismo fuero- contó que “despejó el 70 por ciento de la prueba”. Se refirió a los encuentros que mantuvo con las partes del proceso, que redujeron la cantidad de pericias a realizar, así como el control de esas pericias, entre otras medidas que acortan los lapsos procesales. De vuelta, se trató de una reunión breve que no superó los 35 minutos.

El 3 y 4 de agosto se celebró en la provincia cuyana un taller con magistrados locales en donde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos brindó asistencia técnica y capacitación. Se buscaba lograr la convicción en los participantes de que es posible, tanto a nivel legal como práctico, gestionar oralmente los procesos civiles.

En esa oportunidad, el Ministro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Jorge Nanclares, manifestó que esta práctica judicial permite “dar una mejor respuesta a los ciudadanos, propiciando la cercanía y celeridad”.

Una experiencia puntana

En San Luis también se compartieron algunas conclusiones del uso de la oralidad. En un caso protagonizado por una mujer que se quejó por la obra que estaba llevando a cabo un vecino, la apertura para la presentación de pruebas se llevó a cabo el 7 de junio de este año y el 2 de agosto ya se había dictado la sentencia. En menos de dos meses la demandante dejó de pisar suelo tribunalicio.

Todos coincidieron en varios puntos, y en algo que también sobresale en las experiencias llevadas a cabo en Buenos Aires: el equipo del juzgado tiene que formar parte de la experiencia.

No se trata, solamente, de la decisión de un juez y de las disposiciones que pueda tomar en relación a un caso. Es necesario, también, que haya empleados que sigan diariamente las causas, que tomen contacto con las partes.