La expectativa de una reparación en primera persona

Miles de abuelos están en condiciones de iniciar litigios por reajustes de haberes. Otros tantos ya tienen sentencias. Diana Cerone cuenta su historia de trabajo con más de 40 años en el rubro del calzado.

Cobra  4900 pesos de pensión por su marido fallecido y lo mismo de su jubilación. Hace siete años que espera una respuesta de la justicia.

“Yo nací entre zapatos”, se sincera Diana, quien fue empleada administrativa en sus inicios en el oficio del comercio minorista pero la indumentaria femenina fue su fuerte en una historia ligada a los zapatos. Su padre tenía una fábrica de calzado, legado que siguió su hermano y al que ella se unió tras la muerte de su marido, Antonio Santiago Fernández. Su compañero fue mueblero y tapicero toda su vida y tuvo su local en pleno centro porteño.

Cerone nació en 1940. Segura de sí misma con un tono pausado y firme a la vez, dice que trabajó desde los 18 años, y que su primer empleo fue como administrativa en una empresa de envases de vidrio medicinales. “Nunca me quedé quieta, no me gusta vivir de la caridad va contra mis principios y no me gusta”, sentencia Cerone.

En 1958, en un país donde se había elegido al radical Arturo Frondizi como presidente, Diana decidió no seguir ninguna carrera profesional y sólo se dedicó a su trabajo de comerciante hasta que llegó el nacimiento de su hija, Marcela Andrea, lo que la condujo a estar más tiempo en su hogar. Fue vendedora de zapatos para mujeres en  la zona del Abasto en la Ciudad de Buenos Aires.

Nunca pensó que tantos años de trabajo le iban a traer dolores de cabeza al jubilarse. La muerte de su marido precipitó que iniciara el reclamo por reajuste de haberes porque “no tenemos mucho tiempo”.

“Creo que es un reclamo legítimo pero cuando está la sentencia empiezan con las apelaciones de ANSES y ahí todo se posterga. El que trabajó muchos años no le gusta vivir de la caridad. Trabajé desde los 18 años hasta los 60 y pico. Los últimos años queremos vivirlos más tranquilos y te repito: no tenemos mucho tiempo”, asevera Diana que no muestra signos de debilidad ante un reclamo que cree más que justo.

Hace 7 años que espera cobrar una sentencia por una causa donde solicitó el reajuste por los fallos Badaro y Elliff por la pensión de su marido fallecido, ya que ella está jubilada por una moratoria para amas de casa, la cual no le da la posibilidad de reclamo judicial. A través de su abogado, Federico Despoulis Netri, inició la demanda en el 2009 tras un largo proceso de trámite administrativo de casi un año ante el organismo previsional.

Con un tono sapiente pero también esperanzador, la abuela de 76 años señalo que “esperaba un juicio de 2 años y estamos en veremos. Gratamente escucho ahora que parece que le van a dar un impulso al pago de sentencias”.

Diana se refiere al proyecto de ley que propone la creación del Programa Nacional de Reparación Histórica para Jubilados y Pensionados donde se prevé un pago retroactivo en efectivo y el aumento de las jubilaciones y pensiones basándose en los fallos de la Corte. “Queremos resoluciones rápidas para no seguir esperando”, repite en cada lapso que puede, cansada de tanta espera pero con un dejo de esperanza por el futuro cercano. En tanto, no deja de pensar todo el tiempo perdido por el largo periplo judicial.

-¿Que dolores de cabeza le trajo el largo proceso judicial?

-Vivir trabajosamente porque no alcanza la plata desde hace 15 años.

-¿Pidió ayuda o como la ayudan sus seres queridos?

-Me dan ayuda porque sino no podría vivir. Es imposible. Pensá que una persona mayor tiene que costear gastos como médicos y medicamentos que son muy difíciles de asumir con lo que cobro.