El Día de Reyes se organizó una jornada deportiva con fines solidarios: participaron alrededor de 50 niños y niñas, hijos de internos y  liberados del Servicio Penitenciario Federal. Son acciones que buscan mejorar la reinserción social y familiar.

La Dirección Nacional de Readaptación Social del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación a menudo se ocupa de organizar actividades recreativas, deportivas e incluso algunas con fines solidarios, que vinculan a los internos y también a liberados, con sus hijos, y con el eje en el trabajo con los familiares de personas en conflicto con la ley.

El período de encierro genera prácticas y códigos de convivencia diferentes a los que se viven muros afuera. Además, la estigmatización propia de la experiencia de privación de la libertad y el aislamiento que implica el cumplimiento de la pena, suelen romper el lazo social, dificultando el retorno a la comunidad y el proceso de integración.

Por eso son tan importantes acciones que puedan reconfigurar la pertenencia a la comunidad, a lo colectivo, no solo desde la incorporación de hábitos, herramientas y habilidades destinadas al cumplimiento de deberes y obligaciones, sino también desde experiencias solidarias que contribuyan a reconfigurar la mirada sobre la población captada por el sistema penal y colaboren con modificar su carga negativa.

En ese marco, la Dirección Nacional de Readaptación Social, con la participación de otros actores de la sociedad, diseña, coordina e implementa acciones que fortalezcan las redes familiares, vinculares y comunitarias.

El festejo de Reyes

Por ejemplo, para el Día de Reyes se organizó una jornada deportiva con fines solidarios en la Biblioteca Popular la Cárcova, de José León Suárez, de la que participaron alrededor de 50 niños y niñas, hijos de internos y  liberados del Servicio Penitenciario Federal.

La actividad consistió en una clase deportiva a cargo de profesores de la Fundación NET, quienes desplegaron un circuito de tenis dividido en tres mini-canchas. Al final, hubo algo para tomar y comer todos juntos y los chicos recibieron juguetes y libros donados por el Ente Cooperador Penitenciario (Encope), con el agregado de que los juguetes fueron producidos por personas privadas de la libertad alojadas en unidades y complejos penitenciarios federales, mientras que los libros fueron donados por una editorial.