Crear conciencia sobre seguridad en las escuelas

Hace dos años nació en Arroyito, provincia de Córdoba, la fundación Infancia Segura. Se comenzó a dar forma así a un proyecto que busca generar una cultura de cuidado y prevención de accidentes en establecimientos escolares.

Con aproximadamente diez docentes voluntarios y cinco técnicos en Seguridad e Higiene, Infancia Segura realiza relevamientos y evaluaciones de puntos de riesgo en escuelas a las que luego les entregan propuestas para mejorar su seguridad. En muchos establecimientos realizan también un seguimiento mensual en el marco del programa Padrinos de Seguridad Escolar.

La crearon Luciana e Iván Orellano, los padres de Alejo, un niño de cuatro años que falleció en 2013 en el jardín de infantes, a raíz de un accidente que se podría haber evitado. “No queremos que algo así vuelva a ocurrir con otros chicos”, dicen, casi como un leit motiv.

A pesar del dolor, la familia de Alejo decidió salir adelante y darle un mensaje a la sociedad. “Nuestra misión es generar conciencia social para que las escuelas sean más seguras”, dice Luciana.

“Son acciones preventivas concretas que realizamos de manera absolutamente solidaria. No somos un órgano inspector. Hacemos recomendaciones y las escuelas consiguen luego los fondos para mejorar su seguridad”, cuenta Iván, quien además destaca el trabajo conjunto que muchas veces coordinan con la intendencia.

Sus fundadores aseguran que no "inspeccionan", brindan asistencia.
Sus fundadores aseguran que no “inspeccionan” escuelas, brindan asistencia a su comunidad educativa

Otro de los servicios que brindan son capacitaciones a docentes y directivos de jardines y primarias sobre la prevención de accidentes, con el cual -cuenta Luciana- han obtenido muy buenos resultados: “Todos se sorprenden porque es una problemática invisibilizada. Y por lo general, recién se toma conciencia cuando ocurre un hecho de gravedad”.

En 2015 organizaron la primera Semana de la Seguridad Infantil, nombrada de interés por la Legislatura de Córdoba y, hasta el momento, han trabajado en 18 escuelas de nivel inicial y primario de la provincia.

Aun así, relatan los fundadores, las condiciones edilicias con las que se encuentran distan de ser las ideales y su comunidad educativa suele estar poco informada al repecto.

“Capacitar al personal es muy importante. No hay una cultura de la prevención y, en ese mismo sentido, hace poco empezamos con talleres para chicos de todas las edades”, señala Luciana, convencida de que se debe comenzar por los más pequeños para lograr cambios sociales significativos.

Si bien hasta ahora sólo han evaluado establecimientos educativos de Córdoba, la idea y el sueño de la familia Orellano es llegar a todo el país. “Nos llaman de muchos lugares y nos encantaría tener los recursos para ir. Estamos trabajando en eso que es el camino por el que Alejo nos guía”.

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