Inédita sentencia a dos jóvenes que hostigaron a una compañera

Dos hermanas santafesinas fueron penadas a leer el Diario de Ana Frank. Fue por un fallo de la jueza de Menores de Casilda, Cristina Pecoraro, que intervino tras una denuncia por bullying a otra chica. La magistrada tuvo en cuenta que todas viven en un contexto de vulnerabilidad.

Una jueza de Santa Fe tomó una medida sin precedentes en el sistema penal juvenil argentino en la que tuvo en cuenta no sólo el hecho en cuestión sino el contexto precario en el que las involucradas conviven: condenó a dos adolescentes a leer el Diario de Ana Frank como reparación por el bullying al que sometieron a una compañera.

En su sentencia, la magistrada también consideró la situación precaria en la que viven ambas familias implicadas y pidió al Poder Ejecutivo provincial que las asista.

Ana FrankOcurrió en la localidad de Casilda, donde dos hermanas de 13 y 14 años participaron en una pelea con golpes y amenazas hacia una compañera de escuela. El caso se judicializó y lo tomó la titular del Juzgado de Menores local, Cristina Pecoraro.

Dada la denuncia contra las jóvenes, decidió sentenciarlas a concurrir a la biblioteca de la Escuela Aristóbulo del Valle a leer el famoso Diario de Ana Frank y a exponer luego su contenido en el aula. Además, si la institución no dispone del material indicado, el Ministerio de Educación provincial deberá proveerlo.

El libro cuenta la historia en primera persona de la adolescente Ana y su familia, quienes perseguidos por el nazismo se ocultaron casi dos años en una casa de Ámsterdam hasta que fueron delatados por unos vecinos. Como consecuencia, en 1944 la familia Frank fue trasladada a los campos de concentración europeos donde todos murieron a excepción del padre, Otto, quien publicó el diario.

“Deja muchas enseñanzas”, sostuvo la magistrada sobre una de las publicaciones más leídas del mundo.

A su vez, remarcó sobre todo la calidad de víctimas que tienen las tres menores, dado que viven en condiciones de vulnerabilidad expuestas a situaciones de violencia.

La joven agredida vive con su madre en el Hogar Padre Manuel, consigna el fallo, “en condiciones poco dignas” y las hermanas forman parte de una familia monoparental, cuya jefa de hogar tiene la custodia de otras niñas, una de ellas con discapacidad.

Al tomar conocimiento de la situación, la jueza le ordenó al Ministerio de Desarrollo provincial disponer de los recursos que garanticen la contención social para las familias que viven en condiciones desfavorables.

“Es obligación de los servidores públicos, personal docente y administrativos, así como de los padres y de la sociedad, dar una respuesta eficaz, oportuna y responsable a fin de que reflejen el respeto a la vida, la integridad de las personas, su dignidad y sus derechos, rechazando la violencia y todo tipo de agresiones y en adhesión a los principios de libertad, justicia, solidaridad, tolerancia y entendimiento entre pueblos y entre grupos y personas”, reparó Pecoraro.

De esta manera, la magistrada completó una decisión poco usual, que no sólo se relaciona con la educación y rehabilitación de las agresoras sino que vela por la integración social y bienestar de las partes y por su derecho a una vida digna.

Un antecedente internacional

Si bien se trata de un caso de vandalismo e inscripción en la vía pública de simbología nazi, en 2011 la Justicia de Berlín condenó, también de manera inédita para ese país, a una chica de 16 años a leer el Diario de Ana Frank y elaborar un ensayo sobre el mismo para que se lo entregara al juez en un plazo de diez días.

De manera similar al fallo de la jueza de Santa Fe, en su momento desde el tribunal alemán explicaron que, en el caso del derecho de menores, el objeto de la condena no es el castigo sino la educación y la rehabilitación.