Indemnización por recibir una tarjeta de crédito no solicitada

La Justicia de Chubut condenó a una entidad bancaria a indemnizar a un cliente por la emisión de una tarjeta de crédito sin haberla solicitado. Dijo que el daño fue “punitivo”.

La Sala B de la Cámara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia decidió condenar a dos bancos privados y un fideicomiso por emitir una tarjeta de crédito sin el consentimiento del usuario. Esta medida provocó que P.E.M. saliera perjudicado en el Veraz con una deuda y tildó la conducta como “abusiva”.

El demandante se presentó en Tribunales en 2007 y explicó en su demanda por daños y perjuicios que fue una “situación de tamaña ridiculez” cometida por la entidad bancaria inicial que luego desencadenó deudas en otras entidades. Sin mediar petición alguna, al usuario se le inventa una tarjeta de crédito, explica, con cargos sin que siquiera utilice el plástico, sin que lo haya aceptado, y “encima se informa al sistema de deudores financieros por esos cargos creados exclusivamente por aquel, con el perjuicio que ello representa”.

“Y soy yo quien tengo la culpa por no haberme quejado a tiempo. Pues bien, no resiste ningún análisis lógico”, razonó el demandante. En tanto, solicitó una indemnización de 260 mil pesos por el daño moral y punitivo. El mismo está previsto en el artículo 52 BIS de la Ley de Defensa del Consumidor, en la cual el proveedor está obligado a cumplir con sus obligaciones legales o contractuales con el usuario y sino lo hace el juez le podrá aplicar una multa civil a favor del consumidor que contienen un tope de 5 millones de pesos.

La entidad que contabiliza las deudas de la mayoría de los ciudadanos informó que el actor P.E.M. fue comunicado como deudor por la entidad bancaria de mayo a julio de 2007 con calificación 3. Y que la situación se agravó al grado 4 hasta agosto. Fue bajado a categoría 1 recién el 17 de julio de 2014. La calificación 1 se considera la más sana y “normal” y la 6 considera al moroso como “irrecuperable por disposición técnica”.

En primera instancia, y en seis años después, el juzgado civil y comercial de primera instancia 1 de la ciudad chubutense condenó a los bancos a pagarle al actor la suma de 60 mil pesos. Pero el demandante decidió apelar la decisión y llegar a la instancia de cámara.

Daño punitivo y abusivo

La Cámara se llegó a preguntar cómo llegó el consumidor a esa instancia y que razón de justicia puede invocarse. “Pues ninguna. Y lo peor, es que justamente el sentido de la aplicación de la multa por el daño punitivo es prevenir y desalentar la reiteración de conductas similares en el futuro. Flaco favor hacemos a los justiciables liberando a estas entidades de la sanción que merecen, y que de otro modo podría hacerlas recapacitar para no repetir el ´modus operandi´ dañoso”, fue la contundente sentencia de los jueces de la Sala B de Comodoro Rivadavia que integran Ricardo Rubén Enrique Hayes, Fernanda Zanatta y Graciela Mercedes García Blanco.

En primer lugar, consideró que no existió contrato entre el usuario y la entidad bancaria, por “lo cual la tarjeta fue remitida unilateralmente, que el banco es un profesional experto, que efectivamente envió la información al Veraz sobre una morosidad en el pago de saldos correspondientes esa tarjeta”. Revocó el fallo de primera instancia porque dijo que “la conducta del demandado (NdR: bancos) fue diligente al retirar la información, lo cual no hizo lugar al pedido”.

Fundamentos de la sentencia

El fallo de los camaristas hizo énfasis en el pago de la indemnización por daño punitivo que se suma a las indemnizaciones tradicionales y que se aplica con un propósito netamente sancionatorio de un “daño que resulta intolerable, siendo su finalidad punir graves inconductas, y prevenir el acaecimiento de hechos similares”. FALLO

La idea del año punitivo es “desalentar a las entidades para que no vuelvan a perjudicar a otro cliente. Puede que una indemnización no sea suficiente. Se aplica cuando el perjuicio fue intencional, casi malicioso, con el propósito de obtener un rédito o beneficio”, explica la sentencia que es lapidaria.

El fallo de la justicia chubutense que condenó a los bancos a indemnizar al actor con 260 mil pesos por daño moral y punitivo admite que las entidades bancarias “han asumido una conducta notablemente abusiva”. Primero, a través de hábito “de entregar a los clientes productos que estos no ha solicitado, ´de prepo´ en términos campechanos”. Y, en segundo lugar, “creando cargos sobre dichos productos no pedidos, en franca violación al derecho del consumidor”.

Por último, un párrafo del demandante indignado con el accionar de las entidades bancarias con los consumidores y que reproducido en el expediente. “El colmo aquí, como puede extractarse de la respuesta dada por el codemandado (…), es pretender que el cliente debe asumir la responsabilidad por no haber rechazado el producto que unilateralmente la entidad le entregó. El absurdo de pretender que la culpa la tiene el cliente porque no concurrió a la sucursal o no se comunicó para hacer saber que no quería el mentado producto, en el caso tarjeta de crédito”.