Francisco Alves Mendes, líder sindical indigenista

El hombre que dio la vida por la defensa del Amazonas

El líder sindical y ambientalista brasileño fue referencia en la lucha contra la deforestación de esa cuenca hidrográfica sudamericana. Enfrentó al latifundismo de Brasil movilizando a los obreros del caucho, por lo que fue asesinado.

Nació a mediados de diciembre de 1944 en el seringal (lugar dedicado a la extracción del caucho) de Porto Rico, Brasil, en una zona fronteriza con Bolivia y Perú. Allí además de la selva amazónica, los protagonistas eran el analfabetismo, el aislamiento y las carencias. Francisco Alves Mendes, conocido como ‘Chico’, comenzó a trabajar a los nueve años, y recién a los 14 aprendió a leer.

En los 70, durante la dictadura militar, comenzó en Brasil un proyecto de la carretera transamazónica, de unos 5 mil kilómetros, que significó el comienzo de la destrucción de la selva. Sus comunidades comenzaron a decrecer en cantidad por la deforestación masiva e incendios intencionales.

Es en contexto en que Chico Mendes, comenzó su militancia sindical -como obrero del caucho- y ambientalista. Participó en la creación de la Central Única de Trabajadores y del Partido de los Trabajadores y fue el principal impulsor del ‘Conselho Nacional dos Seringueiros’.

A la construcción de la carretera se sumó la denominada ‘fiebre del oro’ y el arribo de más contaminación ya que se usaba mercurio para sacar el oro. Quienes llegaba a trabajar al amazonas vivían en condiciones infrahumanas y el deterioro del ecosistema fue en aumento junto con la contaminación de las comunidades indígenas de la zona.

Comienzan las protestas con las movilizaciones de los seringueros y de los pequeños productores y se hacen conocidos los “empates”, acciones no violentas que buscan impedir la tala de bosques, pero cuya reacción por parte de los grandes latifundistas si era violenta e incluía detenciones, torturas y muertes.

Su oposición a la deforestación que afectaba a Acre y su defensa de los pueblos de la floresta le dio una gran proyección internacional. Chico Mendes obtuvo en 1987 el Global 500, un premio de las Naciones Unidas, por logros en Medio Ambiente. Chico impulsa la expropiación de tierras en la amazonia de Acre para convertirlas en reserva extractiva y logra ese resultado en los seringales Cachoeira, Sao Luis do Remanso.

Allí recrudece la violencia contra los lideres indígenas y ambientalistas. Algunos asesinatos ponen en alerta al propio Mendes que durante un seminario en la Universidad de San Pablo dirá: “No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte sirva para acabar con la impunidad de los matones que cuentan con la protección de la policía de Acre y que desde 1975 han matado en la zona rural a más de 50 personas como yo, líderes seringueiros empeñados en salvar la selva amazónica y en demostrar que el progreso sin destrucción es posible”

“No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte sirva para acabar con la impunidad de los matones”

Dieciséis días después sería asesinado con un disparo en el pecho en su casa de Xapuri. Chico “se levantó de la mesa, dijo que iba a ducharse y me preguntó si podía usar la toalla que le había regalado por su cumpleaños. Le dije que sí, tomó la toalla y se dirigió hacia la puerta. Abrió una rendija, vio que estaba oscuro y volvió. Tomó una linterna, abrió la puerta y entonces le dispararon”, cuenta su esposa Ilzamar Gadelha.

Por el reconocimiento internacional de Mendes hubo una investigación y se llegó a la conclusión que quien le disparó fue Darcy Alves quien ese día se encontraba con su padre Darly. Ambos latifundistas brasileños que fueron condenados en 1990. Entre enero de 1964 y diciembre de 1990 hubo 1967 asesinatos en Brasil relacionados con conflictos entre campesinos y terratenientes.