Mauricio Balocco, presidente de la Fundación Natura

“Hacemos un trabajo de conservación, reciclaje y concientización”

Los miembros de esta ONG cordobesa le dan un destino no contaminante a los desperdicios que se generan en eventos masivos. “Logramos que los puesteros no arrojen el aceite de las freidoras en un patio trasero”, destacaron. También controlan que la contaminación visual y sonora no supere los estándares recomendados.

La responsabilidad empresarial los llevó por un camino y no lo abandonaron más. Incluso la empresa de software en la que trabajaban, la que los introdujo en el mundo de la conservación del medioambiente, ya no existe, pero antes de que desapareciera algunos de sus integrantes crearon la Fundación Natura, una ONG que desde hace 10 años trabaja en distintos aspectos del cuidado ambiental, como recoger basura y reciclar plásticos, comida y el aceite usado que se desecha en festivales.

“Empezamos a hacerlo en 2008, en un festival en Mendoza. Los primeros eran eventos chiquitos. Hoy, tenemos algunos megafestivales de 60 o 100 mil personas en los que hacemos el trabajo de conservación, reciclaje y concientización”, dice Mauricio Balocco, presidente de la Fundación Natura.

-¿Cómo llegan a los festivales para hacer el trabajo?

Foto: Fundación Natura

-Primero, firmamos un convenio con la organización. Nos hacemos cargo de la logística, el análisis y la caracterización de los residuos que se van a generar en el evento, que puede ser netamente gastronómico o festivales generales, pero en todos hay comestibles. Una vez que terminamos ese estudio previo vemos la forma de darle tratamiento a los residuos, nos fijamos cómo tratar los compostables (orgánicos que sirven para hacer compost) y los no compostables, qué podemos reciclar de los aceites de las freidoras. También realizamos controles de contaminación visual y sonora, y tratamos de que los ruidos no superen los niveles permitidos por la Organización Mundial de la Salud.

-¿Qué hacen con el aceite de las freidoras?

-Se convierte en biodiesel, y si está muy sucio, se procesa para elaborar aceite industrial. Lo importante es sacarlos del circuito. Porque si un festival dura 10 días y el aceite se reutiliza y se estanca en el mismo lugar, a la larga provoca sustancias cancerígenas. Y también logramos que los puesteros no lo arrojen en un patio trasero. Cada litro de aceite contamina 600 litros de agua.

Cerrar el círculo

En el último Encuentro de Colectividades, en Córdoba, la Fundación Natura recogió restos de alimentos orgánicos no compostables (fideos, carne, pan, huesos) que luego se colocaron en un freezer para su tratamiento, y con un biofiltro se depuraron aguas grises con bacterias, lombrices y plantas acuáticas. Si bien son varias las direcciones de esta ONG, es la de Energías Renovables la que tiene a su cargo la realización de prototipos de calefones, bio-reactores para tirar residuos orgánicos no compostables y el trabajo con energía eólica, entre otras acciones. Esta dirección es la que se vuelca mayormente al trabajo en los festivales: “Al finalizar el evento, elaboramos un balance. Año tras año cotejamos números y vamos reduciendo cada vez más el volumen de residuos. El objetivo, aunque utópico, es llegar a cero”, agrega Balocco.

-¿Y cómo es el trabajo de compensación en cada evento?

Foto: Fundación Natura
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-En ese balance que hacemos, generamos un cálculo, tomando en cuenta la época del año y la matriz energética del lugar, para calcular las emisiones, por ejemplo, cuántas toneladas de dióxido de carbono se emitieron para ese evento. Luego, compensamos esas emisiones con forestación. Esos datos los cotejamos con los que tenemos, por ejemplo, cuánto absorbe en su vida útil cada especie de las que están en la zona, y a los 15 días del final del evento, volvemos a forestar.

-¿Cuántos árboles plantan después de un festival grande?

-En un evento de unas 60 mil personas, más o menos, volvemos y compensamos plantando unos 3000 árboles. Con mucha gente que ayuda, además del cuerpo de voluntarios: hay escuelas que apoyan, boy scouts y hasta las mismas personas que van al evento. Incluso con el residuo compostable del festival, se lleva a una compostera y a los 6 meses vamos al lugar a donde se hizo el evento (una cancha de fútbol, un parque) y arrojamos esa tierra fértil ahí.

-Y hay una tarea de concientización también…

-Sí, en cada evento organizamos talleres de reciclado de botellas, latas, plásticos, y se fabrican instrumentos musicales o juguetes. También hay charlas y para octubre vamos a hacer el primer “Eco-cineritos”, una especie de taller en el que se les enseña a los chicos a hacer la separación de los residuos en origen, desde la cocina; dependiendo de si es un residuo orgánico o inorgánico, compostable o no compostable, qué tratamiento se le debe dar.

-¿Qué otras actividades realiza la fundación?

-Además de la dirección de Energías Renovables, tenemos una de Rescate Animal, con veterinarios y proteccionistas, que se dedica a la fauna nativa y animales de trabajo, como burros o caballos, a los que se recupera y se les da tratamiento. Después tenemos la Dirección General de Proyectos, que es donde se elaboran los programas; la de Cultura, que trabaja con los principios de la permacultura (un sistema de principios de diseño agrícola y social, político y económico basado en los patrones y las características del ecosistema natural); y las de Educación Ambiental y Recursos Humanos. Y contamos con tres cuerpos. Uno de arquitectos honorarios, que se está dedicando al diseño de ecocentros para montar en los salones de usos múltiples de museos o centros de interpretación de todas las reservas naturales. Ellos, por ejemplo, manejan una tecnología intermedia entre la construcción convencional y la bio-construcción, que mitiga el impacto ambiental. Hay uno que está siendo construida totalmente con cañas de bambú. También contamos con un cuerpo de fotógrafos y documentalistas voluntarios.