Ludwing Guttmann, neurocirujano

Una vida marcada por la pasión de ayudar siempre a los demás

Ludwing Guttmann pudo escapar de la Alemania nazi en 1939. Su hermana y su padre, no. La guerra  lo empujaría al exilio y a un trabajo de neurocirujano con heridos en combate que lo convirtió en el padre de los Juegos Paralímpicos.

La de Guttmann es la historia de una pasión a la que se le cruzó el destino y la hizo más grande. Poppa, como lo conocían sus amigos, nació en 1899, en Tost, un pueblo que hoy pertenece a Polonia, pero que en aquel momento era parte del territorio alemán. Se doctoró en medicina en la Universidad de Friburgo en 1924, pero ya desde los 17 años había comenzado a tener contacto con pacientes parapléjicos por lesiones de la médula. Su primera experiencia, con un minero del carbón accidentado que falleció a los cinco días de haber ingresado al hospital, lo marcó para siempre.

De regreso en Breslau, donde había iniciado sus estudios, enseguida hizo carrera y para 1933, el año del ascenso de Adolf Hitler al poder, ya se había convertido en el neurocirujano más prestigioso de toda Alemania. Sin embargo, por la prohibición para ejercer la medicina a los judíos por parte del Tercer Reich, perdió su empleó en la Universidad de Hamburgo.

La noche de los cristales rotos

En septiembre de 1938, la Gestapo le exigió dejar de atender en un hospital judío a personas no judías, una exigencia que nunca aceptó. De hecho, él mismo ordenó a todo el personal del hospital que diera auxilio a cualquiera durante los ataques antisemitas del 9 de noviembre, conocidos como La noche de los cristales rotos. Guttman tuvo que justificar cada atención ante la policía del Führer. En ese momento, Poppa comenzó a analizar más fuertemente la posibilidad del exilio.

Sin pasaporte ni autorización para salir del país, como sucedía con todos los judíos, aprovechó un viaje a Portugal, adonde fue enviado para atender a un amigo del dictador luso Antonio de Oliveira Salazar. En una escala en Londres, al regresar, pidió asilo para él y su familia y se quedó en Inglaterra. Guttmann no logró sacar de Alemania a su padre y a su hermana, que murieron en campos de concentración.

Poppa se convirtió enseguida en investigador en la Radcliffe Infirmary, en Oxford, y pudo continuar su trabajo como médico en el hospital del Colegio Militar de St. Hugh’s. Pero la guerra volvió a cambiar su destino. La tasa de mortalidad de parapléjicos por traumatismo en los ejércitos aliados (fundamentalmente británicos y estadounidenses) llegó a un altísimo 80%, y un pésimo nivel de vida para el 20% que lograba sobrevivir.

Por estos números, el gobierno de Gran Bretaña puso a Guttmann al frente del recientemente creado centro para los afectados por lesiones de médula espinal, en el Hospital de Stoke Mandeville, cerca de Londres. El médico aceptó con una sola condición: que se le permitiera aplicar sus métodos de tratamiento a todos los internados a su cargo.

La idea de Guttman era clara:Guttmann- quería integrar a los pacientes con discapacidad como miembros útiles de la sociedad. No fue fácil. Muchos opinaban que no valía la pena gastar dinero en personas con semejantes impedimentos físicos.

Durante su trabajo con soldados heridos fue que Guttmann se dio cuenta que el deporte podía ayudar a su recuperación, física y sicológicamente. Se trataba de un grupo que llegaba al hospital con la sola expectativa de pasar sus últimos días. Pero Guttmann les cambió la vida.

El embrión

Primero fueron los dardos, el billar y un bowling Ludwig Guttmann 1adaptado. Luego, algunos pacientes consiguieron un disco de hockey sobre hielo y con bastones comenzaron a jugar a lo que denominaban ‘polo sobre silla de ruedas’. Más tarde se sumaron el básquet, el netball, lanzamiento de jabalina y tiro con arco, el más popular de todos porque, al tratarse de una actividad que requiere de habilidad y fuerza casi exclusivamente en la parte superior del cuerpo, permitía a los parapléjicos competir contra personas sin discapacidad.Ludwig Guttmann2

A pesar de que en el hospital había otras actividades para los internos, el deporte comenzó a tomar más protagonismo. Tanto que el 29 de julio de 1948, Guttmann organizó los primeros Juegos de Stoke Mandeville, a los que acudieron pacientes locales y otros del hospital de Richmond para las competencias de jabalina y tiro con arco. Fueron 14 hombres y dos mujeres. La fecha no es caprichosa: ese mismo día, en el estadio de Wembley, el rey Jorge VI inauguraba los Juegos Olímpicos de Londres.

En 1949, el número de deportistas-pacientes que Ludwig_GuttmannDOCparticiparon de los Juegos de Stoke Mandeville ascendió a 37, y en 1951 se amplió a 126, que participaron en cuatro deportes (billar, netball, tiro con arco y jabalina) y que provenían de 11 hospitales de toda Gran Bretaña. Fue entonces cuando Guttmann comenzó a pensar en un movimiento similar al olímpico, pero para deportistas con discapacidad. El primer paso hacía el paralimpismo fue la internacionalidad. En 1952, paralelamente a los  Juegos Olímpicos de Helsinki, pero sin conexión formal, se sumaron a los de Stoke Mandeville los primeros pacientes no ingleses. Se trató de un grupo de veteranos de guerra de los Países Bajos. Siete años más tarde, los competidores eran ya 360, que representaban a 20 naciones.

Un año después, el sueño de Poppa Guttmann se hizo realidad. En 1960, los Juegos Internacionales de Stoke Mandeville se celebraron a continuación con los Juegos Olímpicos de Roma. Si bien la denominación Juegos Paralímpicos no se utilizó sino hasta 1984, los de la capital italiana son considerados los inaugurales.

Los primeros Juegos Paralímpicos tuvieron la particularidad de que la única discapacidad aceptada para participar fue la lesión de médula espinal. En Roma se disputaron 8 deportes (atletismo, básquet en silla de ruedas, dardos, esgrima en silla de ruedas, natación, snooker –una variante británica del billar-, tenis de mesa y tiro con arco) y 400 atletas de 23 países, entre ellos Argentina, que terminó décimo en el medallero con dos oros, tres platas y un bronce.

Ludwig Guttmann siguió trabajando para destacar los beneficios del deporte en personas con discapacidad. En 1963 fundó la British Sport Association for the Disabled y fue presidente fundador de la International Medical Society of Paraplegia.

Poppa falleció el 18 de marzo de 1980, ya absolutamente erigido como ‘el Coubertain de los Juegos Paralímpicos’. Había dejado una huella. Marcado un camino. Guttman había cumplido su sueño e iniciado el de muchos más.