Hábitos y proyectos de desarrollo sanos y sustentables

Los saberes ancestrales de los pueblos orginarios aplicados al cuidado del medioambiente y a la producción son nucleados,  preservados y potenciados en la Fundación Gran Chaco, que trabaja en el norte argentino desde 2000.

Hábitos de consumo saludables y métodos de producción respetuosos del medioambiente. Los pueblos indígenas que habitan el norte argentino se organizan y trabajan en torno a estas formas de vida a pesar de los obstáculos que se les imponen como la pobreza, la falta de inversión e infraestructura y la irrupción de grandes empresas responsables de la deforestación de la zona.

Sin embargo, las comunidades están acompañadas por un grupo de profesionales que se propuso revalorizar los conocimientos indígenas sobre el cuidado de la tierra y mejorar, así, la calidad de vida de todos los habitantes de la región.

Ese conjunto de tareas las lleva a cabo la Fundación Gran Chaco a través de un trabajo diario y a largo plazo con los pueblos originarios de Salta, Formosa, Chaco y más recientemente de Jujuy, Bolivia y Paraguay. A partir de diversos proyectos y con la ayuda de otras instituciones y el Estado, aporta al desarrollo de nuevos sistemas productivos y brinda herramientas para fortalecer la organización e inserción laboral articulando los conocimientos científicos con las prácticas milenarias de comunidades como Wichí y Qom.

Silvina Sampastú forma parte de la dirección  Gran Chaco 4Gran Chaco hace más de once años desde donde, afirma, ha tenido un gran crecimiento profesional pero sobre todo humano. “Nuestro mayor objetivo es fortalecer a las comunidades a través de la recuperación de sus saberes para que puedan producir y comerciar en sintonía con el medioambiente“, cuenta Sampastú, quien trabaja la mayor parte del tiempo desde la sede la fundación en Formosa.

Gran Chaco 1De hecho uno de los programas centrales de Gran Chaco es el futuro está en el monte: “Un modelo de desarrollo local que promueve actividades productivas tradicionales para que las personas puedan vivir de los recursos del monte y generen ingresos a partir de sus saberes”.

Esta forma sana de producción surge también en contraposición al modelo productivo actual de deforestación frente al cual luchan cotidianamente. Sobre esto, Silvina cuenta que desde Gran Chaco también brindan “herramientas e información a los ciudadanos para que valoren lo que tienen”.

Gran ChacoEn un comienzo, una de las mayores demandas por parte de las comunidades hacia la fundación fue el comercio de artesanías. Así surgió uno de los proyectos más importantes, el de revalorizar el trabajo artesanal de las mujeres indígenas.

El desarrollo fue tal, cuenta con orgullo Silvina, que en 2009 se creó la Cooperativa de Mujeres Artesanas del Gran Chaco (Comar) y con ayuda del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, que diseñó la máquina de tintes naturales, se logró resignificar las recetas originales, mejorar las producciones y aumentar los ingresos convirtiéndose en la iniciativa más fortalecida. “Fue un logro muy importante. Se formó una red de casi 2000 artesanas nucleadas en cooperativas. Y ahora cada una tiene un ingreso fijo”, agrega Sampastú.

“Las dificultades son enormes pero los resultados han sido sumamente positivos”, dice Silvina y explica que en los últimos años la mayoría de los habitantes de la zona han logrado salir de la indigencia a través del aprendizaje de nuevas técnicas de producción y organización pero también por el aporte de muchas organizaciones que aúnan esfuerzos para que la región salga adelante. “Trabajar en red con otras instituciones del país y del mundo es fundamental para el desarrollo estratégico en la zona. Así, no sólo conseguimos aportes para la región sino que podemos incidir políticamente”

Con todo esto, insiste Sampastú, queda claro que falta mucho por hacer pero el horizonte no está lejos. “Estamos convencidos de que el camino que hay que seguir es este. Y en esa línea es que hacemos nuestro pequeño aporte. Trabajando en coordinación con otros grupos y con los esfuerzos y conocimientos de las comunidades, sabemos que se puede”.