Genocidio armenio: el mismo reclamo, 102 años después

En la madrugada del 24 de abril de 1915 cientos de religiosos, profesionales e intelectuales de origen armenio fueron arrestados, deportados y luego asesinados por el Imperio Otomano. Así comenzaban un proceso de exterminio del pueblo armenio en manos del Estado turco, que 102 años después recordamos y reconocemos como genocidio armenio.

Ocurrió durante la primera guerra mundial, entre 1915 y 1918 y se reanudó entre 1920 y 1923, dejando a un millón y medio de armenios asesinados metódicamente a lo largo y ancho del Imperio Otomano.

Sin embargo la figura del genocidio no fue incorporada al derecho internacional sino hasta 1948 y con posterioridad a otra masacre sistemática, el holocausto.

Lo aprobó la III Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre cuando resolvió incorporar a la normativa la Convención para la Prevención y la Sanción del Genocidio.

El neologismo, acuñado por el jurista judeo-polaco Raphael Lemkin, aparece en el segundo artículo de la Convención como “la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”.

Las nuevas concepciones, decía Lemkin, requieren nuevos términos, por lo que creó la figura de genocidio basada en las atrocidades cometidas en el siglo XX por Estados opresores, que controlan el aparato punitivo, con el fin de destruir la identidad nacional del grupo oprimido e imponer la propia.

Fue recién en 1956 que Argentina ratificó la Convención mediante el decreto-ley 6286 y le dio  jerarquía constitucional con la reforma de 1994.

Reconocimiento del genocidio armenio

En lo que respecta al genocidio armenio, Argentina recibió refugiados y exiliados que llegaron tras sufrir persecuciones pero llevó un largo proceso reconocer formalmente la masacre.

La lucha por el reconocimiento la encabezó la comunidad armenia internacional y en particular la Argentina, en contraposición al negacionismo que hasta el día de hoy Turquía sigue sosteniendo.

En un primer momento, con el advenimiento de la democracia, el Congreso Nacional reconoció el genocidio a través de proyectos de resolución y declaración, y lo hizo también el entonces presidente Raúl Alfonsín en un discurso ante la comunidad armenia en septiembre de 1987.

En 1995 se aprobó por unanimidad la ley 24.559 que reconocía la existencia del genocidio armenio pero el ex presidente Carlos Menem la vetó.

Aun así, los intentos continuaron y años después ambas cámaras del Parlamento aprobaron el proyecto de ley del Consejo Nacional Armenio de Sudamérica.

De esa manera, en enero de 2007 Argentina reconoció formalmente el genocidio armenio en su ley 26.199, que declara el “24 de Abril, Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos” en homenaje a las víctimas armenias.

Dicho reconocimiento también se plasmó en un fallo judicial de 2011, en el cual el ex juez federal Norberto Oyarbide, ante la demanda iniciada por el escribano Gregorio Hairabedian e instituciones de la comunidad armenia, declaró con entidad de sentencia definitiva que “el Estado Turco ha cometido delito de Genocidio en perjuicio del pueblo armenio en el período comprendido entre los años 1915-1923”.