Apelación de una sentencia con estereotipos de género

La Cámara Nacional de Casación Penal debe resolver una apelación en una causa en la que se absolvió a un hombre acusado de abuso contra su hija de cuatro años. Ese fallo de primera instancia se objeta por sus términos.

Según la Defensoría General de la Nación,  la decisión objetada tiene una gran cantidad de prejuicios y estereotipos de género entre los que se pueden destacar una supuesta influencia de la madre en la declaración de la niña.

La semana pasada hubo una audiencia con todas las partes y ahora es la Cámara Nacional de Casación Penal la que debe resolver la cuestión.

La audiencia se realizó el jueves pasado en el edificio que la Cámara Nacional de Casación Penal tiene en la zona de Tribunales, casi al frente del Palacio de Justicia, donde las partes se vieron con los jueces de la sala I de la Cámara que deben resolver el recurso de Casación presentado por el Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos, junto con la Comisión sobre Temática de Género, de la Defensoría General de la Nación.

En la causa, que se inició en 2010, la defensoría representa a una mujer que denunció a su expareja por abusar sexualmente de su hija. Desde el organismo destacan varias inconsistencias en la causa y en la sentencia de absolución del hombre. Desde el hecho de que la niña no contó con representación de un defensor de menores cuando inició el expediente hasta la utilización de argumentos basados en “estereotipos negativos de género” basados en teorías falsas.

El Tribunal Oral en lo Criminal 17 de la Ciudad de Buenos Aires fue quien absolvió al hombre y sobre su sentencia desde la defensoría dicen que “luce evidente que la presencia de prejuicios de género hace que algunos operadores partan de considerar que la mujer que denuncia abuso sexual en alguno de sus hijos/as miente, que induce a sus hijos a la mentira y, en consecuencia, el objeto de investigación deja de ser el esclarecimiento del hecho denunciado para enfocarse en la investigación de quien denuncia”.

En el fallo los jueces argumentaron a partir de la teoría conocida como Síndrome de Alienación Parental (SAP) para establecer la absolución. “Desde esta teoría (SAP) se pregona que no se les debe creer a los niños y niñas que comunican abusos sexuales, pues actúan como ‘títeres’ de personas que ‘les lavan el cerebro’ y les inculcan un relato falso. Esta postura claramente responde a estereotipos de género, según los cuales las mujeres (que son, en general, quienes denuncian situaciones de abuso sexual contra sus hijos/as) son resentidas, vengativas y solo buscan perjudicar a sus exparejas”, explicaron desde la Defensoría.

La causa inició cuando la mujer percibió signos de abuso en su hija y realizó la denuncia. La niña declaró en Cámara Gesell, pero la defensoría destacó que durante todo el debate, la niña no contó con la representación de un defensor de menores porque el Tribunal no lo notificó sobre el comienzo de las audiencias orales. Por esto último, pidió que se declare la “nulidad de todos los actos procesales” y se realice un nuevo juicio.

Para la Defensoría, que representa a la madre de la niña,  “se constataron elementos que descartan la idea de un relato inducido: las manifestaciones de la niña fueron acompañadas con la presencia de vergüenza, angustia, de juegos con muñecos, dibujos […] que no son pasibles de ser ‘inducidos’” pero la sentencia “no valoró la prueba que da cuenta de un relato espontáneo y rechaza la idea de una inducción en los hechos contados por la niña”. Cabe recordar que el tribunal al considerar que la mujer indujo en forma maliciosa a su hija ordenó la extracción de testimonio y le impuso las costas del juicio.