Carlos Alabe, titular de la Fundación Ciudad Limpia

“Nuestro lema es que la gente sepa que la gente puede”

Foto: Fundación Ciudad Limpia

En la capital chaqueña, un grupo de vecinos que se juntó para limpiar las paredes de su ciudad tras las campañas políticas está camino a lograr su mayor ambición: un albergue pediátrico para la región.

En 2004, ante una severa crisis, salieron a la calle. Había una necesidad de rescatar a la ciudad. Entonces, aparecieron como un grupo de gente que salió a limpiar Resistencia, para generar un atractivo turístico. Que la ciudad de las esculturas tuviera algo más. Trece años más tarde, la ciudad tiene mucho más de aquello que amanecía ingenuamente en ese grupo.

Hoy Resistencia tiene a la Fundación Ciudad de Limpia que, además del proyecto original, puso a padres en las rutas para evitar más muertes de adolescentes por accidentes de tránsito.

Asimismo, la Fundación está a punto de concretar un gran objetivo: la construcción del primer Albergue Regional de Recuperación de Pediatría, lo que llaman La Casa Garrahan del Chaco.

“Cuando arrancamos con la idea, se dio lo que llamo la ‘ley 50-20-4’: éramos 50 entusiastas para empezar. Cuando había que empezar a laburar, de los 50 quedaban 20. Y cuando aparecieron las palas, había 4 nomás” comenta, siempre con humor, el arquitecto chaqueño Carlos Alabe, impulsor y titular de la Fundación Ciudad Limpia.

“Con el tiempo, todo cambió. Nos dijimos: sabiendo que no hay atractivo para el turista en la ciudad más que las famosas esculturas, por lo menos que esté limpia. Y salimos a limpiar con un grupo de boys scouts, y de gente de distintas escuelas. Arrancamos, hubo una merma en el número, y los que aparecieron fueron los chicos de la calle, con una perseverancia y una constancia para el proyecto, que todo empezó a crecer a un buen ritmo. Ellos hicieron crecer el proyecto”.

-¿Cuándo dieron el paso para crear la Fundación?

-Cuando decidimos convertir al habitante en ciudadano. Empezamos con otros proyectos, nos dimos cuenta de que se podían hacer más cosas. Y aparecieron proyectos que involucraron la consecución de dinero.

-¿Qué proyectos?

-Por ejemplo: en una campaña política se genera mucho papel. Nosotros tomamos la iniciativa de juntar ese papel, venderlo y con ese dinero comprar ropa y comida para chicos de la calle. Todos los sábados vamos a limpiar y sacar afiches políticos para cambiar la ciudad. Al ver el volumen importante de papel y de tapitas de plástico que manejábamos, nos propusieron ayudar al hospital Garrahan.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA“Mandamos muchos pibes a la Capital para que nos resuelvan los problemas -dice el titular de la Fundación- Cuando juntamos los números, también se empezaron a juntar las voluntades y la gente se fue involucrando… Es el gran objetivo, nuestro lema: ‘que la gente sepa que la gente puede’.

-Aprendieron mucho en el camino…

-Muchísimo. Esta casa que estamos haciendo nos abofeteó de una manera… Y no aparecieron tantos empresarios, que era lo que esperábamos. Aparecieron chicos de la calle y piqueteros, y contrario a lo que nos decían, fueron los que más laburaron. Les enseñamos a construir, a rellenar una losa, y ellos aprendieron, y lo bueno es que después también lo aplicaron en sus barrios. Hoy tenemos empresarios que mandan hierro para la obra, y piqueteros en carro llevando el hierro a los lugares de construcción. La Casa está terminada en un 70 por ciento. La planta baja está lista y en funcionamiento.

Padres en la ruta

Por la noche, Carlos Alabe y otros padres tienen tiempo de salir a recorrer los caminos y continuar con uno de los proyectos iniciales de la Fundación Ciudad Limpia: Padres en Ruta. “Acá se nos mataba un pibe por mes, en la salida a Corrientes, que es el camino que se toma para ir a los boliches. Era un cementerio ese lugar. Un día, nos pusimos a laburar con un grupo de personas y descubrimos que las muertes se daban por casos de alcohol al volante. Decidimos copiar una idea muy simple de Raúl Malatini, un locutor de General Deheza (Córdoba): hacemos el control del control”.

“Vamos a la ruta, a controlar a los que tienen que controlar. Vamos a mirar. Así, se terminaron las coimas, porque antes con 20 mangos pasabas el control. En 13 años de Padres en Ruta, no tuvimos ninguna muerte más por alcohol al volante en ese lugar”, concluyó Alabe.