Cómo funcionan las oficinas de conciliación laboral

En la provincia de Mendoza se inauguró una de estas dependencias. De la formación y selección de los conciliadores participó la Dirección Nacional de Mediación. Los conflictos quedarán resueltos en un plazo no mayor a 60 días.

La Dirección Nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación realizó la formación y selección de los conciliadores que formarán parte de la nueva Oficina de Conciliación Laboral (OCL) que funcionará en la ciudad de Mendoza. Fue en articulación con el Ministerio de Gobierno, Trabajo y Justicia provincial.

En otras provincias en donde hay oficinas de este tipo se evitan numerosos juicios laborales. Es que una gran cantidad de demandas de los empleados se negocia y se llega a una resolución en esta instancia. Los acuerdos suelen cerrarse en un tiempo promedio de 20 días, en contraposición a los tres o cuatro años que suele durar un juicio laboral.

El acto de inauguración de la OCL tuvo lugar en la Casa de Gobierno mendocina y contó con la presencia del gobernador de la provincia, Alberto Cornejo, y funcionarios de su gabinete. Y participó la directora nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos, Raquel Munt.

Esa área participó de la selección, a través de una instancia evaluatoria oral, del primer cuerpo de conciliadores en conflictos laborales. Y de la formación de los primeros aspirantes: los capacitaron en “técnicas de negociación y conducción de los procesos de conciliación”. Así, están capacitados para resolver conflictos laborales sin pasar por una instancia judicial.

La coordinadora del Centro del Centro de Prevención y Resolución de Conflictos de la Dirección Nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos, Diana Eilbaum, manifestó que el “modelo de mediación prejudicial, al igual que el de conciliación, toma las bases de la negociación colaborativa”.

En ambos casos se trata de una negociación, explicó Eilbaum, conducida por un tercero neutral o imparcial que tratará de lograr que las partes involucradas en un conflicto atraviesen un “procedimiento, pautado pero flexible, con la finalidad de que puedan analizar las maneras que existen de gestionar el conflicto que los une”. Finalmente, si es posible, las partes llegarán a un acuerdo. Que tiene amplias posibilidades de cumplirse, porque “contempla las necesidades de ambas partes porque fue realizado por sus protagonistas”.

Eilbaum remarcó que no es lo mismo mediación y conciliación. “Una diferencia importante es que el conciliador puede proponer a las partes fórmulas de acuerdo, que ellas pueden o no aceptar. Además, en la mediación se parte de la base de que ambas partes se encuentran en igualdad de condiciones para negociar, mientras que en la conciliación, ya sea laboral o de consumo, la presunción es que el trabajador o el consumidor podrían estar están en desventaja con relación al poder negociador del empleado o de la empresa”, explicó la especialista.

La coordinador aclaró además que “en ese caso, el conciliador, que además de experto en el manejo de la negociación, lo es en la materia del conflicto, debe tratar de equilibrar esta diferencia”.

Cabe señalar que en esa situación prima el “orden público laboral” y dada la disparidad de poder entre las partes, el organismo gubernamental (en el caso de Mendoza, la OCL) debe intervenir para homologar administrativamente los acuerdos, lo que hará siempre y cuando entienda que el mismo implica una justa composición del derecho y de los intereses de las partes conforme a lo previsto en el artículo 15 de la Ley de Contrato de Trabajo (24.013), siguiendo en esto al artículo 22 de la ley de conciliación obligatoria (24.635).

 

aDSC_1753-700x467Fotos: Prensa de la Gobernación de Mendoza.

Acuerdos más rápidos

La Oficina de Conciliación Laboral “se instala para reducir los tiempos de litigio laboral, y se busca descomprimir el número de causas que ingresan al poder Judicial en relación a estos conflictos”, informaron desde el gobierno mendocino. En la nueva dependencia se podrán tratar, entre otros, temas como despidos, cobro de salarios, consignación, daño moral, desalojo, diferencias salariales, pago de vacaciones y aguinaldo.

Según la ley provincial 8990, los conflictos quedarán “resueltos en un plazo no mayor a 60 días”. El conciliador dispondrá de un plazo de 20 días, contados desde la celebración de la audiencia, para cumplir su labor.

A los futuros conciliadores se les exigirá, como mínimo, el título de abogado con conocimiento acreditado en “materia del Derecho del Trabajo con experiencia de más de tres años en la matrícula”. El ingreso será en todos los casos por concurso público. Serán evaluados por un Tribunal de Ética y deberán presentar una declaración jurada en la que aclaren si tienen oficina o estudio jurídico en la circunscripción en la que se pretenda concursar.