Media sanción al proyecto sobre delitos flagrantes

La Cámara de Diputados dio media sanción a dos proyectos enviados por el Poder Ejecutivo Nacional que contemplan incorporar el procedimiento de flagrancia para delitos menores y crear nuevas figuras para luchar contra el crimen organizado.

La media sanción de la primera de las iniciativas contó con 171 votos a favor, 11 negativos y 9 abstenciones. Allí se prevé la modificación de los artículos 353 bis, ter, quáter, quinquies, sexies y septies del Código Procesal Penal, donde está contemplado el procedimiento para los delitos de flagrancia.

Una de las modificaciones que intenta acelerar este tipo de procesos es que todas las decisiones se realizan en forma oral “en audiencia pública” lo mismo que las resoluciones que se “notificarán oralmente en la misma audiencia y los recursos de reposición y apelación se interpondrán y concederán del mismo modo”.

El proyecto contempla que pueda aplicarse este procedimiento a hechos que tienen penas de hasta 20 años. La iniciativa ahora pasó al Senado de la Nación que de ratificarlo lo convertirá en Ley.

Herramientas delitos complejos

La otra iniciativa que logró media sanción contó con el apoyo de 129 diputados, 9 votos negativos y 3 abstenciones. Aquí se prevé la incorporación de herramientas para la investigación, prevención y lucha de los delitos complejos. Estas herramientas son para las fuerzas policiales y de seguridad, el Ministerio Público y el Poder Judicial.

El objetivo es regular las figuras del agente encubierto, el agente revelador, el informante, la entrega vigilada y prórroga de jurisdicción. Estas, en su aplicación, deberán regirse por “principios de necesidad, razonabilidad y proporcionalidad”.  El primero de ellos es un miembro de las fuerzas de seguridad que se infiltra en una organización criminal para conseguir información.

Este “no será punible” al igual que el agente revelador cuando “como consecuencia necesaria del desarrollo de la actuación encomendada, se hubiese visto compelido a incurrir en un delito” aunque con la aclaración: “siempre que éste no implique poner en peligro cierto la vida o la integridad psíquica o física de una persona o la imposición de un grave sufrimiento físico o moral a otro”.

Por otra parte el agente revelador es también un miembro de una fuerza de seguridad que simula interés en cometer un delito “con la finalidad de identificar a las personas implicadas en un delito, detenerlas, incautar los bienes, liberar a las víctimas o de recolectar material probatorio que sirva para el esclarecimiento de los hechos ilícitos”.

Es la persona que “bajo reserva de identidad, a cambio de un beneficio económico” da información a la policía aportando “informes, testimonios, documentación o cualquier otro elemento” que sirva para la investigación. La última de las figuras reguladas es la de entrega vigilada que significa que un juez puede suspender la detención de personas o el secuestro de bienes “cuando estime que la ejecución inmediata de dichas medidas puede comprometer el éxito de la investigación”.