Federico Sykes tiene 31 años y es parte del uno por ciento de la población argentina que es sorda. Es el único argentino director de cine y graduado de una carrera relativa a lo audiovisual con esa condición. Actualmente es organizador del Festival Internacional de Cine Sordo.

Hoy Federico dicta talleres de cine en lengua de señas, trabaja activamente en diversos proyectos audiovisuales que promueven la accesibilidad y es el creador del Festival Internacional de Cine Sordo (FiCSor) de Argentina, que ya tuvo su primera edición el año pasado.

Federico Sykes, organizador de FiCSor
Federico Sykes, organizador de FiCSor

En lengua de señas, su idioma “natural”, ese con el que se identifica y se siente a gusto, el joven cineasta cuenta que su pasión por el séptimo arte comenzó en su infancia con los dibujos animados, que veía en lo que para él era “una caja mágica”.

Después, durante su juventud y con una buena cantidad de películas vistas, no salía de su casa sin una cámara: “En la secundaria tenía una cámara vieja y pesada que me habían regalado y filmaba todo el tiempo a mis compañeros. También estaba obsesionado con la fotografía”, confiesa.

Ahora, con una trayectoria profesional por detrás, Federico relata con humor y tranquilidad las dificultades y prejuicios que afrontó al emprender en su educación superior. “Yo no me imaginaba trabajando en una oficina. Siempre me gustó filmar, editar, contar una historia a través del cine. Así que no hice caso a lo que me decían”.

“¿Cómo vas a estudiar cine si sos sordo? Tenés que estudiar algo más normal para personas sordas”, fue la frase que más tuvo que evadir, contando con el apoyo de su familia.

Patrick Haar
Sykes en el taller que dicta en la ExESMA

Los obstáculos, sin embargo, recién empezaban. Comunicarse con sus compañeros de curso fue la primera complicación y llevó tiempo. “Tenían la cabeza abierta y de a poco esas barreras desaparecieron”, apunta.

Cuando cursó la clase de música, el profesor “no sabía qué hacer. Nunca había tenido un alumno sordo. ¿Qué hace una persona sorda en una clase de música? Yo le dije que esté tranquilo”, comenta Sykes, acostumbrado a calmar a quienes se inquietan ante el desconocimiento y a buscar soluciones con rapidez: “Me fijo en las ondas sonoras en la computadora, los decibeles, los picos, las tensiones y siento la vibración de la música”.

Proyectos y accesibilidad

Ya en la actividad profesional, a través de una productora en la que trabajaba, Federico participó de un festival de cine en Córdoba, al que invitaron a personas sordas. “Observé que estaban distraídas. No le prestaban atención a la película y yo no entendía por qué”, explica como si reviviera esa escena que marcó un punto de inflexión en su carrera.

Faltaban intérpretes de lengua de señas y las producciones no tenían subtítulos. En definitiva, señala, “no había accesibilidad”. Fue ahí que se puso a pensar soluciones y con investigación, esfuerzo y tres años de trabajo organizó el primer festival de cine independiente en lengua de señas, evento que ya se realizaba en varios países. “La convocatoria fue un éxito. En un día vinieron casi cinco mil personas”, dice un orgulloso Federico y adelanta una segunda edición para el próximo año.

Las películas del evento, aclara, debían estar en lengua de señas y acercar al público a la problemática. “La idea es mostrar cómo se sienten las personas sordas a través del cine. Generar empatía y difundir esta identidad. También quiero transmitirles que sí se puede crear cine siendo sordo”, sostiene el director de FiCSor.

Claro que aún queda mucho por hacer en Argentina en términos de accesibilidad. “Estamos en lucha”, lamenta Federico. No todos los programas de televisión tienen subtítulos o closed captions (subtitulado que agrega información sobre lo que ocurre de manera no verbal) y es por eso que ocupa gran parte de su tiempo en la producción de materiales audiovisuales accesibles.

Entre otras actividades voluntarias, coordina proyectos audiovisuales para la comunidad sorda en una productora y es responsable del área audiovisual de la Confederación Argentina de Sordos.

También dicta un taller de cine en lengua de señas en el Centro Cultural Haroldo Conti y trabajaba como editor de video para la Fuerza Aérea.

Optimista, antes de irse al taller de cine e invitar a participar del próximo festival, cuenta que tiene un sueño y lo visualiza: “Me encantaría algún día, cuando sea viejo, estar caminando y entrar a una cine tradicional, sentarme en una butaca y que haya personas sordas hablando en lengua de señas y que haya subtítulos. Una película con accesibilidad. Ese sería mi sueño”.