Palabras injuriosas que pueden costar muy caro

La semana pasada, el Superior Tribunal de Justicia de San Luis condenó a dos hombres a pagar 20.000 pesos de multa por insultar a una persona. Se les achacó el delito de injurias. ¿Qué sucede cuando una persona insultada lleva a cabo una denuncia?

La agresión verbal, el insulto, es un recurso tan común que nadie se detiene a pensar en las consecuencias legales que puede tener. En el Código Penal, los “delitos contra el honor”, como las acusaciones calumniosas o injurias, comprenden multas que pueden ir desde los 1.500 a los 30.000 pesos. ¿Qué dice la Justicia al respecto?

La semana pasada, el Superior Tribunal de Justicia (STJ) de San Luis dio a conocer un veredicto en el que condenan a dos hombres a indemnizar con 20.000 pesos a una persona a la que insultaron. Los jueces manifestaron que los denunciados “profirieron insultos, siendo ellos suficientes para determinar la existencia del delito, más allá de que hayan querido o no ofender o deshonrar”.

Es decir, el hecho de haber insultado es suficiente para que se configure el delito, no importa la intención del insultante. El caso fue analizado desde el artículo 110 del Código Penal, que establece que “el que intencionalmente deshonrare o desacreditare a una persona física determinada será reprimido con multa de 1.500 a 20.000 pesos”.

Pero el fuero Penal no es el único en el que se desarrollan este tipo de pleitos. En agosto pasado, la Sala E de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil condenó al conductor y humorista Roberto Pettinato a indemnizar con 200.000 pesos a Carlos Tevez, por referirse a él de forma despectiva y haciendo señalamientos sobre su origen, “condición social y situación económica”.

Los jueces destacaron que lo que dijo el conductor no agraviaba sólo al demandante, sino que también lo hacía con “un barrio entero como lo es Fuerte Apache, pues resultó en los hechos agraviado y ridiculizado públicamente de manera grosera y despectiva”. En este caso, los magistrados identificaron que había una “lesión a un derecho personalísimo como el honor”.

¿Qué es un derecho personalísimo? Son los derechos inherentes de las personas, nacen con ella, no se adquieren, por ejemplo, con una mayoría o minoría de edad o en otras circunstancias. También se trata de derechos que permanecen con las personas durante toda su vida: el derecho a la libertad, este tipo de cuestiones relacionadas con el honor, el derecho a la vida, entre otros.

Los insultos también tienen sus consecuencias en el ámbito laboral: en febrero de 2014, la Cámara de Apelaciones del Trabajo confirmó una sentencia en la que se justificaba el despido de un empleado que insultó en la calle a un superior jerárquico

La legislación que entra en juego cambia otra vez; esto demuestra el alcance de la normativa en torno a este tipo de injurias. En el caso, los jueces señalaron que no hubo elementos que pudieran justificar la reacción del empleado. De esta forma, afirmaron que la justificación se basaba en el artículo 242 de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT).

Allí se expresa que “una de las partes podrá hacer denuncia del contrato de trabajo en caso de inobservancia por parte de la otra de las obligaciones resultantes del mismo que configuren injuria y que, por su gravedad, no consienta la prosecución de la relación”. Aplicado al caso, significa que un insulto es una actitud que excede el marco de la relación laboral y, por lo tanto, se pueda extinguir el vínculo laboral.

También se citó el artículo 63, donde se precisa que “las partes están obligadas a obrar de buena fe, ajustando su conducta a lo que es propio de un buen empleador y de un buen trabajador, tanto al celebrar, ejecutar o extinguir el contrato o la relación de trabajo”.