Un fallo con el amor como el argumento de mayor peso

En un fallo sin precedentes, la justicia rosarina autorizó el matrimonio entre una mujer y la hija de su marido fallecido, aún cuando la legislación vigente prohibe este tipo de vínculos. Los argumentos de la decisión.

Una mujer identificada como V.E.N. nació en la Navidad de 1983 y su madre falleció en enero de 1999. En septiembre de 2009, su padre volvió a casarse con una mujer que tenía la misma edad que ella (L.G.C.), y en 2010 el hombre falleció. Poco tiempo después, comenzó una historia de amor entre las mujeres, que sólo se llevaban un año diferencia, y que terminó en los tribunales rosarinos.

El fruto del noviazgo y de la convivencia fue tal que pensaron en casarse según la ley de matrimonio igualitario 26.618 de 2010. Las mujeres solicitaron un turno en el Registro Civil de Rosario el 7 de noviembre pasado. Sin embargo, tres días después las llamaron de la dependencia oficial para notificarles que era imposible cumplir su voluntad por el impedimento legal expresado en el artículo 403 del nuevo Código Civil que versa sobre los “impedimentos matrimoniales”.

En la nueva normativa, se expresa que no es posible contraer casamiento cuando hay “parentesco en línea recta en todos los grados, cualquiera que sea el origen del vínculo;  parentesco entre hermanos bilaterales y unilaterales; la afinidad en línea recta en todos los grados; el matrimonio anterior, mientras subsista; hasta haber sido condenado como autor, cómplice o instigador del homicidio doloso de uno de los cónyuges; tener menos de dieciocho años; y la falta permanente o transitoria de salud mental que le impide tener discernimiento para el acto matrimonial”.

Pese a todo, L.G.C. inició la demanda ante el juzgado de Familia 5 de Rosario. En su demanda, explicó que ellas “comienzan una relación de noviazgo, sin haber tenido nunca entre ellas trato de madrastra/hijastra ya que actualmente conviven”. Y agregó que “esa relación amorosa nació del afecto, la sinceridad, apoyo y compañerismo y por eso quieren contraer matrimonio”.
David Lisandrello, abogado de la pareja, aseguró que esta caso “no hay herencia” de por medio y explicó que ambas mujeres “fueron a casarse para formalizar una cuestión de hecho”. Mientras tanto, el letrado fundamentó en su escrito que la negativa del registro civil local “las devastó emocionalmente y debieron cancelar todos los servicios contratados como la luna de miel generándoles enormes pérdidas económicas” ya que había solicitado un crédito.

Fallo histórico

El magistrado Ricardo Dutto manifestó en su sentencia que para autorizar “el infrecuente” casamiento se debe declarar la inconstitucionalidad del inciso “C” del artículo 403 del Código Civil. El mismo impide las nupcias entre “parientes afines en línea recta”. Pese a que es una primera instancia judicial, el fallo marcó un precedente importante al autorizar un matrimonio igualitario anulando una legislación moderna.
Dutto aseguró que se “hace viable la excepción que justifica eximir del impedimento” legal para contraer matrimonio. Por un lado, consideró que había un escaso vínculo entre ambas, que la madrastra no había tenido hijos con su cónyuge fallecido “lo cual diluye turbaciones familiares”; y por otro lado, que destacó el “carácter personal y libre del consentimiento matrimonial y la dignidad de la persona humana”.

“Si la ley impone el parentesco por afinidad como impedimento para contraer matrimonio, fundado en una cuestión ética como argumento genérico, menoscaba a estas dos mujeres quienes nunca ostentaron el trato de la cónyuge sobreviviente y la hija del cónyuge de aquélla y por obra de una ficción legal, quedan atrapadas en una prohibición legal aunque nunca pertenecieron fácticamente a ese entorno”, fundamentó el juez.

También recordó que la ley argentina permite el casamiento entre tíos y sobrinos, entre primos, entre adoptante y adoptado e incluso entre “tutor y pupilo, aun siendo menores de edad”. Para asegurar que su fallo surja el efecto deseado por el litigante, notificó expresamente al registro civil para que dé curso a la medida y pueden recibir el arroz de los familiares como corresponde.