Facilitadores judiciales: una resolución alternativa de conflictos

Facilitadoras judiciales, en el II Encuentro Binacional realizado en Corrientes en junio último.

Formosa puso en práctica esta iniciativa, impulsada por la OEA. Contó con la colaboración del STJ de Corrientes, donde se implementa desde 2011. Cómo funciona esta herramienta, que se vale de “líderes comunitarios” para garantizar el acceso a la Justicia.

Un “puente” entre la Justicia y la comunidad; un “servicio de apoyo” para los operadores del Poder Judicial; colaboradores “activos” en esta relación entre ciudadanía y jueces, fiscales, abogados, etcétera. Los facilitadores judiciales son parte de una iniciativa impulsada por la Organización de los Estados Americanos (OEA) que funcionaba solo en la provincia de Corrientes. Recientemente, Formosa se sumó al uso de esta herramienta.

Con la colaboración del Superior Tribunal de Justicia (STJ) correntino, el Poder Judicial formoseño comenzó a utilizar este programa que, en Argentina, lleva seis años de aplicación pero en una sola provincia.

Esta iniciativa resulta particularmente útil en provincias como Formosa y Corrientes debido a que permite acercamientos en poblaciones pequeñas. Para ello también se vale del trabajo cercano a los Juzgados de Paz.

En la presentación de esta propuesta, el embajador de la OEA en Panamá y coordinador del Programa Interamericano de Facilitadores, Pedro Vuskovic Céspedes, señaló que “la razón es muy simple, los costos de la violencia y el crimen son elevadísimos y este proyecto ayuda a bajarlos, pero para nosotros, en la OEA, el mayor aporte tiene que ver con la democracia, donde la Justicia es un punto central de lo que es un Estado”.

Cómo funciona el programa

La iniciativa es de adhesión voluntaria: los facilitadores judiciales colaboran “paralelamente a sus actividades económicas usuales”. Son elegidos por su comunidad y prestan un “servicio de apoyo” para los operadores judiciales.

Entre otras cosas, los facilitadores promueven la resolución alternativa de conflictos. Es decir: buscan evitar que los problemas se “judicialicen”, que entren a una instancia judicial, y tenga que ser un juez el que resuelve el pleito.

Los facilitadores también son encargados de “transmitir” situaciones tramitadas ante la Justicia que atañen a la comunidad. Aconsejan a las personas sobre cómo desenvolverse ante conflictos, sobre la realización de trámites o cómo llevar a cabo conciliaciones en las materias permitidas por la ley (ciertos tipos de conciliaciones siguen siendo materia exclusiva del Poder Judicial).

Un caso testigo

En septiembre del año pasado, y gracias a la tarea de un equipo de facilitadores judiciales y un juzgado de Paz de la localidad correntina de Berón de Astrada, dos jóvenes retomaron sus estudios en la escuela secundaria.

Este ejemplo grafica adónde apunta este programa: se trata de un pueblo de menos de 500 habitantes donde el titular del juzgado y su secretario debieron movilizarse. El acceso a la Justicia es, de forma clara, difícil.

Con este método alternativo se evitaron los trámites de “judicialización” del caso, y al mismo tiempo se generó un compromiso de parte de los jóvenes y la escuela: elaboraron un cronograma para que los chicos no perdieran el año de cursada.

Argentina es uno de los ocho países que adhirió a este proyecto, que, a nivel local, comenzó a implementarse en agosto de 2011. Corrientes cuenta hoy con más de 230 voluntarios abocados a esta tarea.