Uno de los ex fiscales defendió su investigación original

Uno de los ex fiscales de la causa, José Barbaccia, defendió el procedimiento que llevó a la acusación de los policías bonaerenses y señaló al ex agente de la SIDE Antonio Stiuso como protector de los agentes, que fueron finalmente absueltos y hoy son querellantes.

Con la nueva declaración indagatoria de uno de los imputados por encubrimiento, continuó el juicio oral y público sobre las presuntas irregularidades cometidas en la investigación del atentado a la AMIA. Fue el ex fiscal de la causa, José Barbaccia, quien expuso su defensa ante el Tribunal Oral Federal 2.

Según los acusadores, Barbaccia presenció y firmó junto al entonces juez Juan José Galeano la declaración “comprada” de Telleldín. Además, en 2004, cuando el juicio por el atentado entraba en su etapa final, los jueces del Tribunal Oral Federal 3 apartaron a ambos fiscales de la causa (Barbaccia y Eamon Mullen) ahora acusados.

Al comienzo de la lectura de su indagatoria, el ex fiscal anticipó que recién la próxima semana hablará de Telleldín.

Así, comenzó su exposición sobre otro de los cargos en su contra, la privación ilegítima de la libertad de cuatro policías bonaerenses a quienes se los acusó por el atentado, fueron absueltos y son hoy querellantes.

Explicó que había sobradas pruebas respecto a la relación entre el vendedor de autos truchos, Telleldín y los agentes, y detalló algunas de ellas concluyendo que sin dudas fueron ellos quienes, coacciones mediante, se llevaron la camioneta Tráfic que luego explotó en la AMIA.

Sobre este tema también criticó durante varias horas al testigo de este juicio e investigador del atentado desde la vieja SIDE, Antonio Stiuso: Lo acusó de manipular y ocultar información al juzgado y obstaculizar así la investigación para ‘salvar’ a los policías.

“Todo indica que fue inspirada en algún motivo oscuro”, dijo Barbaccia sobre la conocida frase de Stiuso en esta causa y en el juicio por el atentado: “La pista policial no cerraba”.

Una “irregularidad”

Más tarde, el imputado se refirió a otro de los cargos, la coacción a una testigo del entorno de Telleldín, Miriam Salinas. Todas las querellas y la fiscalía acuerdan en que es esa una grave irregularidad cometida por el ex juez Galeano, con participación de los entonces fiscales.

Entienden que para que estas personas declarasen a favor de la pista policial se las detenía primero en el marco de la causa AMIA, se las presionaba y luego se les tomaba declaración como testigo.

Barbaccia desmintió que se le haya armado una declaración a Salinas o que se la haya amenazado pero admitió que le tomaron declaración testimonial cuando su sobreseimiento no estaba firme. “Igual no lo íbamos a apelar, y ella tenía información vital”, justificó el exfiscal.

Además, mencionó que de todas maneras, es una simple “irregularidad” que se comete frecuentemente en los procesos jurídicos pero que “no constituye delito”. A lo sumo, agregó, puede llevar a la anular la declaración.

Por último, en línea con lo declarado por Galeano y por Rubén Beraja semanas atrás, aclaró que su imputación y la de su colega Mullen es consecuencia de un armado “político” y que el juez instructor de esta causa, Ariel Lijo, trabajó influenciado por los intereses del Poder Ejecutivo. “Es la única explicación”, concluyó.