Alejandra Sánchez Nieto y Kevin Wierzbinsky, equipo estadístico del programa VCLV

“El Estado acude a acompañar a la víctima donde esté”

Las estadísticas de los llamados a la línea de violencia familiar y sexual no son sólo números: son una historia de vida, dolor y lucha. En agosto, las consultas al servicio del programa Las Víctimas Contra las Violencias, sólo en la Ciudad de Buenos Aires, fueron más de 700.

Los fríos números estadísticos muestran que se recibieron 127.232 llamados en la línea 137 entre el mes de octubre de 2006 y 2017. Se acompañaron y contuvieron 29.333 víctimas de violencia familiar y 10.754 en casos de violencia sexual. Dando un total de 40.087 personas acompañadas en terreno a través del trabajo de los equipos móviles del programa Las Víctimas contra las Violencias (LVCLV), del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Los especialistas del equipo de estadísticas del programa LVCLV, Alejandra Sánchez Nieto y Kevin Wierzbinsky, explicaron que son “estadísticas enmarcadas en terreno, levantadas a partir de la entrevista y el encuentro con la víctima, no son un trámite administrativo”. Y destacaron: “La particularidad de este tipo de muestreo es que asistimos a donde está la víctima. No viene, el Estado va a acompañarla donde esté”.

placa linea 137-02El Equipo Móvil de Atención a Víctimas de Violencia Familiar recibió 710 llamados sólo en agosto de este año, todos en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. El 30,3 por ciento de las personas llamó “solicitando información u orientación”, el 19 por ciento el “desplazamiento del equipo móvil”, y en el 16.6, la víctima no requirió, por diferentes motivos, el equipo móvil. Otras categorías son: “No hay móvil disponible” (9.6 por ciento), “no es un caso de violencia familiar” (8.3), “conflicto familiar” (7.7), “se planificó para otro momento” (3.8), “límite CABA” ( 3 por ciento) e “intervino otra institución” (1.7) .

“Esta planilla nunca llega a ser un número frío, sino que hay una historia y un relato detrás”, expresó Sánchez Nieto, citando a la coordinadora del programa y experta en temática de género, Eva Giberti: “No son casos, son historia de vida de situaciones de violencia”.

Del número total de llamados de agosto, la mayoría fue realizada por familiares o amigos de la víctima por primera vez: un 64.5 por ciento, mientras que en el resto de los casos (35.5) fueron “evoluciones”, esto quiere decir que son “casos abiertos” que “volvieron a comunicarse en oportunidades anteriores” con el centro de atención.

Intervenciones en terreno

Desde el inicio del programa hace 11 años se realizaron 22.266 intervenciones domiciliarias. Los especialistas explicaron que la decisión del desplazamiento del equipo móvil hacia el lugar donde la víctima es vulnerada es en función de la emergencia del caso que es evaluada por las psicólogas y trabajadores sociales de la línea 137.

El primer registro es por teléfono. Se recaban datos de contacto y se analiza si es necesaria una intervención domiciliaria en emergencia. En general, la intervención dura en promedio 2 horas para armar el informe de los profesionales y 4 horas en el lugar, ya sea su domicilio particular, un hospital o una escuela, por ejemplo.

Las intervenciones correspondientes al mes de agosto de 2017 fueron 135, de las cuales 76 fueron casos atendidos a víctimas que llamaron por primera vez. Mientras que 59 casos a quienes lo hicieron “veces subsiguientes”, esto quiere decir que se comunicaron en más de una oportunidad para solicitar ayuda.

“Lo más difícil para una víctima, es justamente considerarse a ella misma como tal y querer realizar la denuncia porque una de las lógicas de la dominación patriarcal de la violencia es el dominación económica del hombre a la mujer”, razonó Wierzbinsky.

¿Quiénes llaman?

Es interesante mostrar que tipo de actores del conflicto intrafamiliar se comunican con la línea 137. Los últimos números marcaron que en un 45.6 por ciento se reciben llamadas de las comisarías porteñas. ¿Por qué? Por ley, están obligados, a través de la “orden del día”. Un Protocolo de Actuación ante Víctimas de Violencia de Género obliga a las comisarías a dar intervención al Programa LVCLV o un dispositivo similar. Cabe aclarar que la línea no toma denuncias judiciales.

En un 30.4 por ciento, los llamados son realizados por las propias víctimas, seguido por los que son concretados por amigos, vecinos o familiares (13.6), los que provienen de hospitales u otras instituciones (8.6) y los de otros orígenes. Un mínimo porcentaje, el 0.5 por ciento, lo hacen los “agresores”.

Otros datos del informe de agosto, es que, en general, son mujeres las que se comunican con el 137. Un 68.7 por ciento corresponde a ese universo, mientras que el 31 restante son de género masculino y el 0.3 por ciento corresponde a “transgénero”.

Seguimiento de los casos

Las situaciones mencionadas sobre más de un llamado de la víctima al centro de atención, según los especialistas, presentan una “visible peligrosidad para ellas”, por lo que son derivadas al Equipo de seguimiento y acompañadas por un Equipo Móvil, si lo requiere.

Durante agosto de 2017 se realizó el seguimiento de 88 casos correspondientes a llamados que no fueron por primera vez. Sólo 4 de ellos están en curso porque el resto se finalizó. El total de víctimas involucradas fue de 182 personas, entre mujeres, hombres y trans.