“Entendí que mi cabeza era más importante que mis piernas”

Cuando terminó el secundario, decidió ser entrenador profesional de básquet, el deporte que practicaba. Después de hacer cursos en Estados Unidos, y con sólo 19 años, tuvo su primer trabajo como DT en un equipo de Rufino. Hoy, con más de treinta años de carrera, dirige al club Petrolero Argentino de Plaza Huincul, en Neuquén. Y sigue siendo un ejemplo.

En 1995 Jaule tuvo un episodio trágico que le cambió la vida para siempre: mientras dirigía el club Pico FC de La Pampa, en un receso se fue en auto a Mendoza. En medio del camino paró a cargar nafta y después salió de nuevo. A la altura de Tunuyán se le reventó la rueda delantera y el auto empezó a dar tumbos. Jaule salió despedido por la ventanilla. Lo salvaron dos camioneros que pasaban por ahí. A raíz del accidente, que le afectó la médula, no pudo volver a caminar.

Allí comenzó un nuevo camino para él: volver a las canchas. “Pensar cosas positivas”, tal como lo cuenta, fue el camino que eligió para transitar. “Cuando entendí que mi cabeza era más importante que mis piernas, listo”, dice. Tardó un año y medio en volver a entrenar un equipo profesional. Pero no paró nunca más. Hoy con su equipo pelea el ascenso a lo más alto del básquet argentino.

Su lucha y perseverancia es modelo para muchos otros. Por eso suele dar charlas sobre liderazgo y motivación.