Foto: Stephanie Bridger

En Entre Ríos, analizan ampliar la ley que declara a ese recurso como servicio público para poder incorporar la microgeneración de electricidad en las ciudades. Se busca descentralizar la distribución y hacerla localmente sustentable.

La propuesta es del diputado de Entre Ríos, Joaquín La Madrid (Cambiemos), quien busca modificar algunos artículos de la Ley provincial 8.916, que declara a la distribución de energía eléctrica como servicio público. Según el proyecto, se incluirían a esos servicios la microgeneración y la generación distribuida en beneficio de los usuarios.

Estas nuevas metodologías, se explica en los fundamentos del proyecto, son más ventajosas y eficientes. Reducen la infraestructura y los costos de transporte, disminuyen las pérdidas en las redes y el tamaño de las plantas. Así se optimizan recursos y se favorece el desarrollo de energías renovables.

Como su nombre lo indica, la generación distribuida de energía es un sistema de cooperación con las grandes usinas dentro de un modelo descentralizado, las cuales se encuentran lejos de los centros de consumo. Con la instalación de fuentes de energía más chicas localizadas en distintos puntos de las ciudades (espacios públicos, escuelas, casas particulares, etc), el abastecimiento de electricidad deja de tener total dependencia de las grandes centrales.

Esto se puede poner en funcionamiento, dice el proyecto de ley, siempre y cuando se dote al sistema de una infraestructura compleja que logre llevar energía a los ciudadanos en óptimas condiciones, medida que se propone en el escrito.

Por otro lado, la microgeneración se da a partir de una instalación de una central de producción de calor y electricidad basada en microturbinas de gas o micromotores alternativos, con una potencia eléctrica inferior a 50 kw. Esto permite la disminución de la energía primaria utilizada y bajar las emisiones -en el caso del CO2 de un 35%- de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.

Esta nueva tendencia se puede incorporar a cualquier sistema de calefacción y por su tamaño, ocupa poco lugar en la sala de calderas de un edificio.

En definitiva, concluye la propuesta de La Madrid, “Teniendo en cuenta las vulnerabilidades que sobrelleva el sistema energético provincial y nacional, contemplar la modificación que se propone en el proyecto es fundamental para colaborar en el mejoramiento del sistema”.