Créditos: A qué prestar atención en la ‘letra chica’

La Cámara Civil y Comercial de Mar del Plata confirmó la condena contra una empresa crediticia por “publicidad engañosa”. La compañía violó el derecho de información haciendo creer que un “fondo de capitalización” es intangible.

Los integrantes de la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mar del Plata confirmaron la condena a la sede local de una empresa crediticia de origen santafesino, que promocionaba un título de capitalización de forma engañosa. Los jueces afirmaron que las frases enfatizadas para ofrecer el producto engañaban a los usuarios haciéndoles creer que no podían perder dinero si invertían en el instrumento financiero.

Con frases como “nunca pierda su capital” o los “fondos acumulados son personales y la disposición depende exclusivamente de usted”, la compañía faltó al deber de información ya que ninguna de estas condiciones se cumplía: esos fondos no eran intangibles.

Los jueces de la Cámara, es decir, de la segunda instancia del caso, determinaron que el cálculo de intereses por la condena impuesta contra la compañía debía llevarse a cabo tal y como lo reclamó el demandante: tomando como fecha de inicio el momento en el que empezaron a debitarle dinero de su cuenta para el fondo de capitalización.

Los magistrados Roberto Loustaunau y Ricardo Monterisi también recordaron lo expresado por el juez de primera instancia, quien precisó que, según diversos testimonios, no existió margen de negociación al momento de la firma, ya que el demandante fue abordado en la calle por promotoras. Esta, entendieron, no es la metodología más idónea para la venta de un instrumento financiero tan complejo de entender para la ciudadanía en general.

La empresa también fue condenada a pagar, además de la indemnización por el capital que invirtió la víctima en el fondo, 25 mil pesos en concepto de daño punitivo. Este rubro contemplado en la sentencia se aplica de forma “ejemplar” dado que conlleva una “repercusión social”.

La empresa también fue condenada a pagar 25 mil pesos en concepto de daño punitivo. Se aplicó dada la violación a los derechos del consumidor, la cual conlleva una “repercusión social”.

En el caso, y tras entender que esta empresa violó una norma básica de los derechos de consumidores al informar de forma tendenciosa acerca de los beneficios y desventajas de su producto, los jueces entendieron que se debía aplicar este “castigo”.

En sus fundamentos, el juez Loustaunau señaló que en los casos donde se ven involucrados los consumidores, la falta de información puede significar no solo la posibilidad de reclamar una indemnización, sino la nulidad parcial o total de un contrato, como en el caso marplatense.

El magistrado explicó que “quien se halla suficientemente informado, decidirá libremente, sin ver desnaturalizada la autenticidad de su acto que, como tal, debe ser voluntariamente ejecutado. Las partes no deben ocultar información ni provocar que el futuro contratante se obligue bajo ciertas circunstancias o modalidades que, de haberlas conocido debidamente, hubieran declinado su voluntad de contratar”.

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