Una nueva mirada desde la mediación busca empoderar a mujeres líderes barriales para que el diálogo sea la vía de solución de conflictos. Es una iniciativa de los ministerios de Justicia y Derechos Humanos y Desarrollo Social.

“El género es una construcción social”, definió Raquel Munt, directora nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, destacando la importancia de incluir esta perspectiva en las políticas del área que conduce. “Hay un complemento entre los métodos participativos de resolución de conflictos y la perspectiva de género: ambos contribuyen a una sociedad más justa, más igualitaria y equitativa”, explicó.

Las propuestas del área que dirige Munt buscan acercarse a los líder barriales tratando de brindarles herramientas para que puedan resolver conflictos a través de métodos colaborativos o cooperativos de resolución de controversias. Es decir, se ocupa de ver cómo las personas utilizan la palabra para resolver sus diferencias de forma “pacífica y propositiva”.

“Necesitamos que la sociedad en la que vivimos valorice con mayor tolerancia las similitudes y diferencias que existen entre varones y mujeres. No solo se necesita igualdad, sino también equidad en el acceso a los derechos”, sintetizó Munt.

Como resultado del trabajo articulado entre Mediación, el programa “Ellas Hacen”, del Ministerio de Desarrollo Social, y el gobierno de la provincia de Corrientes, se está trabajando para el empoderamiento de mujeres líderes barriales. Uno de los objetivos es fortalecer las capacidades de las mujeres para desarrollar iniciativas que contribuyan al pleno ejercicio de derechos y el adecuado acceso a justicia.

A través de poner el foco en los métodos colaborativos de solución de conflictos se pueden generar “interacciones humanas diferentes”, define Munt.

Fotos: Stephanie Bridger.
Raquel Munt

 

Gestión de la conflictividad

El trabajo en territorio consiste en introducir la perspectiva de género a los operadores en el campo: a la directora de un comedor, de una escuela, de un centro de salud o una cooperativa, también a líderes barriales.  “Hombres o mujeres con legitimación popular”, explicó Munt, que actúan, por ejemplo, en familias monoparentales y madres solteras de barrios vulnerables. Se capacita a mujeres y se les enseñan herramientas de gestión de la conflictividad.

“Queremos potenciarlas desde el lado de su empoderamiento para que ocupen el lugar que les corresponde, que nos merecemos, pero no peleando con el rol del varón”, razonó Munt. Y agregó: “Debemos realizar una revisión porque fuimos socializadas en una sociedad machista y patriarcal. Apuntamos a generar una mirada diferente que no esté determinada por el sexo sino por la construcción social y cultural que hicimos”.

El programa que nuclea a dos ministerios nacionales monitorea la introducción de la perspectiva de género en los “referentes barriales” y si “genera algún cambio concreto en sus vidas”. “Por ejemplo, que nos digan: yo antes no podía manejar algunas cuestiones con mi hijo, y hoy lo puedo hacer. Cambios de creencias, de visiones, que sea una oportunidad para incluso generar habilidades en las personas”, explica Munt.

En esa línea, el área de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos realiza “una revisión de programas, una concientización de docentes y operadores que pongan sobre la agenda la necesidad de sociedades  más justas, más equitativas, pacíficas e inclusivas”.

Raquel Munt

Un cambio cultural

“El mediador o facilitador busca empoderar. Esto quiere decir tener  poder ‘para’, no el poder ‘sobre’”, señala Munt. La funcionaria diferenció los conceptos de “asertividad versus agresividad, porque tenemos que entender la diferencia entre estos dos términos. Asertivo es tener la capacidad de decir que no, pero sin violencia o sin herir al otro”.

El programa busca brindar a las mujeres herramientas que le permitan interacciones más igualitarias, donde las diferencias en las formas de ver un problema y la búsqueda de soluciones se incluyan desde el respeto hacia el otro, sin dañar las relaciones

Hay talleres de asertividad y  negociación. “Son herramientas importantes al construir interacciones más complementarias y simétricas” que buscan generar un “cambio cultural”. “Si entendemos que el cambio viene por ahí empezamos a trabajar el verdadero tema estructural de la violencia de género”, cerró Munt.