Grooming

Cada vez que los datos de una persona son ingresados a la web, ya sea por decisión propia o mención de terceros, quedan almacenados durante un tiempo indeterminado. Qué dice la Justicia sobre borrar esa información. La responsabilidad de los buscadores.

La discusión sobre la responsabilidad en la persistencia de la información personal que circula en Internet no está zanjada: Los datos de las personas que figuran en páginas webs se mantienen online a discreción de los administradores de los buscadores. La Justicia ya entró hace años en la discusión y las posiciones al respecto son dispares. Solo hay coincidencia en que cada caso se aborda de forma particular.

En la Justicia argentina, hay en el fuero Civil quienes ven que los buscadores sí deben responder por lo que permiten que se vea (y lo que no) y quienes los contradicen. Es el caso que enfrentó a una ex integrante de un grupo de música pop contra Yahoo. La titular del Juzgado Nacional en lo Civil 75, Virginia Simari, consideró que el motor de búsqueda fue intermediario entre el usuario y la información.

En ese caso, como se trataba de fotos que estaba alojada en páginas pornográficas, falló a favor de aplicar lo que se conoce como ‘derecho al olvido’, es decir, borrar esas direcciones de los resultados que arrojan sus búsquedas.

En cambio, el titular del Juzgado en lo Civil y Comercial 4, Francisco Asís de Soto, desestimó una acción de hábeas data de parte de un hombre que era nombrado en dos notas periodísticas vinculado con un caso de facturas apócrifas pese a que su condición procesal al momento del a demanda ya no lo implicaba en la causa.

En este caso, el magistrado alegó que no fue Google el que creó el contenido –fundamento usual de las empresas de internet- ya que no constituyen una base de datos ni almacena ese tipo de información, sólo la “indexa”.

La acción de hábeas data es uno de los recursos que suele utilizarse en estos casos, además de las demandas tradicionales. Este tipo de herramienta se presenta cuando una persona incluida en un banco de datos, un registro o bien, como en este caso, una página web, solicita esa información que poseen estos espacios y pide una corrección o rectificación de datos falsos a su criterio.

En una acción de este tipo, por ejemplo, se consideró que Google debía brindar información sobre dos publicaciones que “ofendían” a una persona mencionada en Blogger, la plataforma de blogs propiedad de la empresa. Entonces, en los casos en los que se genera un perjuicio identificable para la persona, la perspectiva cambia y las responsabilidades aumentan.

El olvido en el mundo

Otra de las grandes empresas de Internet con problemas en este sentido, y que configura un caso ejemplar para abordar el tema, es Facebook. Las denuncias por la información de sus usuarios guardada a pesar del cierre de cuenta fue uno de los principales señalamientos que se le hicieron a la compañía.

En 2011 la red social sufrió uno de los primeros embates fuertes: fue sometida a una auditoría a pedido de un estudiante de Derecho de Austria, quien había cerrado su cuenta y alegó que sus datos seguían online cuando quiso abrirla de nuevo. En marzo de ese año, la Unión Europea (UE) había sancionado una normativa que preveía el derecho al olvido en la web.