La guatemalteca Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz, es dirigente y militante de los derechos humanos. Visibilizó los abusos contra los pueblos originarios que el Estado procuró en el marco sucesivas dictaduras y el conflicto armado interno que duró más de 30 años.

Rigoberta Menchú Tum, un ejemplo de lucha por los derechos humanos, nació en Guatemala el 9 de enero de 1959 en la ciudad de Chimel, Uspatán, en el seno de una familia campesina maya. Siguiendo los pasos de su padre, desde joven se involucró en las luchas reivindicativas de los pueblos indígenas, experiencia que la llevó a conocer la discriminación, injusticias y explotación que estos campesinos sufren en Guatemala, y a ser reconocida mundialmente por su compromiso con la causa.

En el marco del conflicto armado, el Estado guatemalteco le quitó muy temprano a sus padres y hermano, mientras Rigoberta iniciaba una campaña pacífica de denuncia de las atrocidades del gobierno y la sistemática violación de los derechos de los campesinos, que en Guatemala representan un 40 por ciento de la población. Además, logró visibilizar desde el comienzo la particular situación de la mujer indígena, figura que ella misma encarna.

En 1979 fundó, junto a otros activistas, el Comité de Unidad Campesina y la Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca. Pero la guerra civil (1962-1996) la obligó a exiliarse en México donde continuó su militancia y escribió una autobiografía titulada Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, que fue traducida a más de doce idiomas.

Foto: Casa Rosada
Foto: Casa Rosada
Menchú visitó Argentina en agosto

Cuando retornó a Guatemala en 1988 para denunciar las atrocidades que se seguían cometiendo, fue detenida y al tiempo liberada merced a la presión de organismos de derechos humanos. Tres años después, más fortalecida por lo ocurrido, se hizo escuchar a nivel internacional y logró participar de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas. Recibió luego el premio Educación para la Paz, de la UNESCO.

El mayor reconocimiento a su labor le llegó en 1992 con la entrega del Premio Nobel de la Paz. Lo recibió en el aniversario de lo que se solía llamar el “descubrimiento de América”, denominación repudiada por Menchú por no reconocer el genocidio europeo a los pueblos del continente.

“Considero este Premio, no como un galardón hacia mí en lo personal, sino como una de las conquistas más grandes de la lucha por la paz, por los derechos humanos y por los derechos de los pueblos indígenas, que a lo largo de estos 500 años han sido divididos y fragmentados y han sufrido el genocidio, la represión y la discriminación”, dijo la ganadora en su discurso frente al comité noruego.

El mayor reconocimiento a su labor le llegó en 1992 con la entrega del Premio Nobel de la Paz. Lo recibió en el aniversario de lo que se solía llamar el “descubrimiento de América”, denominación repudiada por Menchú por no reconocer el genocidio europeo a los pueblos del continente

Con el premio, Rigoberta creó una fundación que lleva su nombre dedicada a “recuperar y enriquecer los valores humanos para la construcción de una ética de paz mundial, a partir de la diversidad étnica, política y cultural de los pueblos del mundo”.

Foto: Unesco
El 40 % de la población de Guatemala es indígena
El 40 % de la población de Guatemala es indígena

Tras el Nobel, los reconocimientos internacionales no cesaron: fue nombrada embajadora de Buena Voluntad de la ONU y de la UNESCO, recibió el premio Príncipe de Asturias (1998), y acreditó numerosos doctorados honoris causa.

Si bien no terminó de la forma esperada, Rigoberta también se lanzó a la carrera política en 2007 como candidata a presidenta por el partido Encuentro por Guatemala en alianza con el partido indígena Winaq.

En agosto de 2016, en el marco de la IV Reunión Extraordinaria de la Red Iberoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Discriminación, Rigoberta Menchú visitó Argentina y fue recibida por el presidente Mauricio Macri.

En agosto de 2016, en el marco de la IV Reunión Extraordinaria de la Red Iberoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Discriminación, Rigoberta Menchú visitó Argentina y fue recibida por el presidente Mauricio Macri

Cuando le pidieron que analizara la situación de los pueblos originarios argentinos, la activista contestó: “Hay que preguntarles a los pueblos cómo están. No hay nada mejor que escuchar a los propios protagonistas. En cada país es diferente, en Ecuador, en Bolivia, los pueblos indígenas somos protagonistas, no somos víctimas. Sin nosotros no hay democracia“.