Dos testimonios diversos en duración y detalles

Se completó con dos testimonios una nueva audiencia del juicio sobre irregularidades en la investigación del atentado terrorista contra la sede de la AMIA en Buenos Aires.

La jornada comenzó con el testimonio de Anselmo Galeano, un exfuncionario del Servicio Penitenciario Federal (SPF), que trabajó en 1995 en el penal de Devoto, donde estaba alojado Carlos Telleldín, el único detenido para ese momento por el atentado a la mutual judía.

En los casi diez minutos que Galeano estuvo frente al Tribunal Oral Federal 2, dio precisiones sobre los mecanismos de ingreso al penal, específicamente a visitar a Telleldín. “Los puestos de control generalmente pedían registrar visitas en los libros”, contó el testigo, a quien interrogaron respecto a los funcionarios que se hicieron presentes para hablar con Telleldín, como es el caso de la camarista María Luisa Riva Aramayo.

Si bien Galeano no recordó nombres, aclaró que sería verosímil que no quedara registro de visitas de altos funcionarios.

El testimonio de Lejtman

Inmediatamente después del exfuncionario del SPF, ingresó a la sala el periodista Román Lejtman, quien cubrió la investigación del atentado para el diario Página 12, mayormente junto a Raúl Kollmann, quien ya declaró en este juicio.

En una presentación que duró todo el día con apenas dos breves intervalos, Lejtman contó -no siempre con buena memoria- cómo era su trabajo en torno a la causa, particularmente su relación con Telleldín, a quien había ido a visitar a la cárcel varias veces además de las conversaciones por vía telefónica. “Yo lo conocía a Stinfale, su abogado, y por eso comencé a hablar con él para la investigación”, recordó.

Sobre el doblador de autos, Lejtman aclaró que “hablaba poco de lo importante” pero que, de la investigación con otras fuentes se desprendía que la camioneta Trafic que posiblemente explotó en la AMIA, habría sido entregada a un policía de la provincia de Buenos Aires. Igualmente aclaró que “El 100% de las fuentes consultadas mentían” y por eso el trabajo era muy difícil.

El libro

Según Lejtman, no había pasado todavía un año del atentado cuando se le ocurrió escribir junto a Kollmann un libro que incluyera información de su investigación y una entrevista al entonces detenido Telleldín. “Como yo tenía contacto con editorial Sudamericana, lo propuse”, recordó el periodista.

Luego de que el doblador de autos estuviera de acuerdo, contó Lejtman, se realizó una reunión con la editorial en la que estuvo también presente Víctor Stinfale en representación de Telleldín. “Se discutieron honorarios de Telleldín y como la cifra que pedía era una locura, la propuesta no cerró”, dijo.

Pero la historia del libro, según el testigo, continuó tiempo después al recibir un ofrecimiento de un funcionario de Presidencia de la Nación para que ese libro se escribiera con un guión del gobierno. “Nos iban a dar 400.000 dólares. Como era una coima para que hiciéramos lo que el gobierno quisiera, lo rechacé y me fui”, afirmó sin revelar su fuente, lo que trajo un pedido de las querellas y algunas defensas para que el Tribunal lo incitara a decir el nombre del funcionario. El TOF deberá expedirse en las próximas audiencias.

Sobre la “coima”, Lejtman explicó que el contexto de esa charla era coherente con el ofrecimiento: “Menem estaba por viajar a Nueva York a ver a la comunidad judía y quería llevar pruebas para mostrar que habían hecho algo”.

Si bien ese libro nunca existió, se menciona en la conversación que Telleldín y el ex juez Galeano mantuvieron como excusa del pago que finalmente el Estado le hizo al doblador de autos con fondos reservados de la SIDE para que éste declarara en contra de los policías bonaerenses. Esas negociaciones, según el testigo, fueron avaladas tanto por el gobierno, la Justicia y la dirigencia comunitaria judía. “Esas tres patas acordaban con que Telleldín declare”.

El desvío

Por otro lado, el periodista habló de la responsabilidad que el gobierno de Carlos Menem tenía en el atentado a la AMIA y el consecuente desvío que intentaron para evitar hablar de ello. “Es una construcción que uno hace a partir de la información que tiene”, aclaró Lejtman al vincular las promesas incumplidas de Menem a Irán, Siria y Libia para que aportaran dinero a su campaña presidencial. “Menem asume, se alinea con Estado Unidos y dos atentados ocurren. El gobierno no quería que se relacionara eso con los atentados y desvió la atención hacia la Policía de la provincia de Buenos AIres”, concluyó.

Además, contó que en una conversación que mantuvo con el expresidente (aquí imputado) en Casa Rosada, éste le dijo al pasar que pidió que “lo dejen de investigar a Haddad”, ya que eran amigos.

Los dichos fueron en referencia a Nassib Haddad, dueño de la empresa cuyos remolques aparecieron uno en la puerta de la AMIA el día del atentado y otro frente al domicilio de Alberto Kanoore Edul, todo eso parte de la llamada “pista siria” que, según la acusación, se dejó de investigar por orden de Menem.

Para la próxima audiencia se esperan más declaraciones de ex funcionarios del SPF.