Dos correntinos se divorciaron en menos de una semana

Un juzgado provincial dictaminó el fin del vínculo en seis días, aplicando el nuevo trámite exprés habilitado por el Código Civil y Comercial. La normativa permite que la decisión judicial sea tomada tanto por expresa voluntad de sólo una de las partes como por acuerdo de ambas.

Sin bienes compartidos, sin hijos, sin ninguna otra cuestión que pudiera dilatar la decisión: esos elementos le bastaron al juez Sergio Daniel Curatola, titular del Juzgado Civil, Comercial, de Familia, Menores y de Paz de San Roque, provincia de Corrientes, para decretar el divorcio vincular de una pareja en sólo seis días.

El magistrado señaló que no había problemas para dictarlo dada la ausencia de estos factores. Además, las partes estaban de acuerdo, pese a que el desacuerdo tampoco sería un impedimento para la disolución del vínculo. Sucede que el nuevo Código Civil y Comercial (que surgió de la unificación de los códigos Civil y Comercial) permite que esta decisión sea tomada con la expresión de voluntad de sólo una de las partes.

Se eliminaron lo que se conocían como “causales subjetivas”: infidelidad, diferencias irreconciliables, injurias graves y abandono voluntario y malicioso del hogar conyugal, entre otras.

El artículo 437 del código unificado (cuya entrada en funcionamiento fue en agosto de 2015) establece que “el divorcio se decreta judicialmente a petición de ambos o de uno sólo de los cónyuges”. De esta forma, la causal para tomar esta decisión pasó a ser “objetiva”: la simple expresión de voluntad. Esta modificación en la legislación recogió lo que ya había empezado a decir la Justicia en sus fallos.

Con el viejo Código Civil, la Justicia exigía, como requisito para otorgar el divorcio, la “separación de hecho de los cónyuges” por un plazo mayor a tres años. Aun cuando la decisión de separarse hubiera sido tomada por la pareja cuando recién se iniciaba el matrimonio, se debía cumplir este plazo.

En el caso tratado por el juez Curatola, no había nada que “regular” como para demorar la aplicación del “divorcio exprés” (así catalogado en el nuevo Código Civil y Comercial).

Por caso, si la vivienda hubiera estado a nombre de los dos integrantes de la pareja, hubiera sido necesario un “convenio regulador” que estableciera quién viviría ahí o la decisión que se tome en relación al bien.

Si existieran más activos compartidos también se debería establecer una división en el convenio; los hijos y cuestiones relativas a la responsabilidad parental corren la misma suerte. Como ocurre en buena parte de los casos, no hay acuerdo sobre estos puntos, por lo que el trámite se extiende hasta que se arriba a uno, con la Justicia como mediadora. Tras esto, el camino hacia el divorcio se libera.