Los fallos sobre divorcios se adaptan a los nuevos tiempos

La unificación de los códigos civil y comercial trajo consigo una serie de cambios a nivel normativo: adecuación a los nuevos fallos de la Justicia, novedades y algunas proyecciones a futuro.

Para que un matrimonio se divorcie, desde la entrada en vigencia del cuerpo legal, sólo se debe expresar la voluntad para ello. ¿Cuáles fueron los cambios que operaron en este sentido?

Trámites interminables, acusaciones de una parte a la otra, audiencias en las que costaba llegar a una conclusión: las parejas que iniciaban un trámite de divorcio en los términos del viejo Código Civil se quejaban de todas estas trabas que se presentaban ante esa situación. Y la Justicia daba cuenta de la necesidad de una nueva normativa para poder actualizar la forma de resolución de estos conflictos, de modo que la “separación” no fuera tan extensa.

La unificación de los códigos Civil y Comercial trajo consigo soluciones en este sentido. Pero, ¿cuáles fueros los cambios registrados? ¿Cómo cambió el trámite de disolución del matrimonio y qué es necesario para llevarlo a cabo?

La respuesta a la segunda pregunta es muy sencilla: una expresión de voluntad. El artículo 437 del Código Civil y Comercial establece que “el divorcio se decreta judicialmente a petición de ambos o de uno sólo de los cónyuges”. Esta prerrogativa significó un cambio de paradigma en torno las causales de divorcio, ya que pasaron de ser “subjetivas” a “objetivas”.

En el primer caso, entraban en juego las acusaciones tipificadas que podían ser diversa índole: adulterio, abandono del hogar, entre otras. Ahora, al ser “objetivas”, sólo es necesario que una de las dos personas que componen la pareja manifieste las ganas de disolver la unión civil. No existen otras manifestaciones contempladas en la normativa. Ya no se juzga al “culpable” de la separación.

De este modo se evita todo el proceso en el que se deben presentar pruebas, llevar a cabo audiencias y todo tipo de trámites para probar una acusación como las mencionadas. Esto provocaba que los procesos de divorcio se prolongaran durante años. Pero ahora hay que responder el primer cuestionamiento, relativo a los cambios registrados.

La Justicia y la aplicación de la novedosa legislación

La efectividad de esta nueva forma de divorcio se pudo apreciar rápidamente: en septiembre de 2015, una jueza de Formosa decretó, con una sola audiencia, la desunión civil de dos personas. A pesar de que la demanda había sido interpuesta antes de la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial (vale recordar que la ley no se puede aplicar de forma retroactiva), en estos casos, cuando no hay una sentencia firme, se contempla la posibilidad de aplicar la normativa. Y estos fallos no se encuentran firmes cuando existe la posibilidad de que haya una nueva instancia de discusión judicial, es decir, una apelación, una “reapertura” del caso.

Así lo dispusieron también los integrantes de la Sala II de la Cámara Segunda de Apelaciones en lo Civil y Comercial de La Plata. En un fallo emitido en febrero de este año, la jueza Silvia Bermejo señaló en sus fundamentos que “habiendo entrado en vigencia el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, desde el 1 de agosto del año 2015 -art. 7, Ley 26.994, conf. art. 1 ley 27077-, habrá que analizar este litigio con el nuevo marco legal. Precisamente, dicho ordenamiento dispone en su artículo 7 que ‘a partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes'”.

La magistrada continuó la cita del artículo: “’Las leyes no tienen efecto retroactivo, sean o no de orden público, excepto disposición en contrario. La retroactividad establecida por la ley no puede afectar derechos amparados por garantías constitucionales. Las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción de las normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo’. Esta norma regula la vigencia del derecho transitorio, es decir, la aplicación de las normas a las situaciones jurídicas pendientes de decisión”.

La camarista ordenó su razonamiento al señalar que “respecto a la interpretación de la norma transcripta en relación a los procesos de divorcio en trámite -como el presente-, se ha dicho que: ‘las sentencias que se dicten a partir de agosto de 2015 no pueden contener declaraciones de inocencia ni culpabilidad, aunque el juicio haya comenzado antes de esa fecha, desde que la culpa o la inocencia no constituyen la relación, son efectos o consecuencias y, por eso, la nueva ley es de aplicación inmediata'”.