El voluntariado en el mundo tiene su jornada de homenaje

Un día para reconocer a los que donan su tiempo

El 5 de diciembre se celebra el Día Internacional del Voluntariado, homenaje a todas aquellas personas que ceden espacios de sus vidas para ayudar, sin recibir a cambio ninguna retribución.

La figura del voluntario reviste múltiples formas: incluye a quienes sirven alimentos en comedores y merenderos o asisten emocionalmente a enfermos en hospitales, a los que recolectan y entregan donaciones en comunidades vulnerables o a aquellos que imparten conocimientos escolares fuera del circuito de la educación formal, entre muchas otras.

Stephanie Bridger
Nota a Natalia Joannaz de Fundación Sí.
Voluntario de la Fundación Sí, un emblema de la solidaridad

Pero, particularmente, el voluntariado comprende la tarea de instituciones no gubernamentales que cooperan a través de la labor de personas que donan su tiempo. Altruismo puesto al servicio de crear un futuro colectivo mejor. La Cruz Roja, Red Solidaria y la Fundación Pequeños Gestos, Grandes Logros son tres referentes de organizaciones que ayudan mediante la acción de voluntarios.

Ana García Botaro, por ejemplo, es licenciada en Turismo y este año comenzó a colaborar en el Banco de Alimentos de La Plata. Relega quince horas de su semana a ello. “Ser voluntario es darle a la sociedad algo que está faltando: la conciencia de que muchos de los problemas que existen se pueden solucionar haciendo algo entre todos, en vez de quedarnos esperando que todo lo resuelva un gobierno”. De eso se trata: de generar, entre ciudadanos, puentes hechos de manos solidarias.

“Ser voluntario es darle a la sociedad algo que está faltando: la conciencia de que muchos de los problemas que existen se pueden solucionar haciendo algo entre todos, en vez de quedarnos esperando que todo lo resuelva un gobierno”

Si bien la solidaridad es un rasgo idiosincrásico de la sociedad argentina, las estadísticas reflejan que debe avanzarse todavía más en la profundización de ese gesto social positivo. Actualmente, 2 de cada 10 argentinos realizan tareas voluntarias, lo cual implica que están involucrados alrededor de 7 millones de ciudadanos.

En cuanto al marco legal, todas sus tareas deben regirse por la Ley Nacional del Voluntariado Social (la 25.855), reglamentada en junio de 2010. A partir de su puesta en ejecución, todas las organizaciones que cuentan con trabajadores ad honorem deben adecuarse a sus pautas. El objetivo de esta ley, explicitado en su primer artículo, ha sido el de “promover el voluntariado social, instrumento de la participación solidaria de los ciudadanos en el seno de la comunidad en actividades sin fines de lucro”.

Entre otras disposiciones, la normativa define en su artículo 3° a los “voluntarios sociales” como aquellas personas que desarrollan, por su libre determinación, de un modo gratuito, altruista y solidario, tareas de interés general en organizaciones, sin recibir por ello remuneración, salario ni contraprestación económica alguna.

Patrick Haar
Foto: Patrick Haar
Danza integradora, la propuesta del Grupo Alma

La norma clarificó algunos deberes y responsabilidades: el voluntario tiene derecho a recibir información y capacitación por parte de la organización, contar con una identificación que le acredite, recibir un certificado de las actividades realizadas y estar asegurado contra el riesgo de accidentes o enfermedades derivadas del trabajo. Como contrapartida, se compromete a guardar confidencialidad, usar de forma adecuada la acreditación y no recibir contraprestación económica.

En la Ciudad de Buenos Aires, está vigente el programa “Voluntariado”, que capacita a más de mil personas por año. Los voluntarios trabajan ayudando a quienes tienen sus derechos vulnerados, como niños y adultos mayores en situación de pobreza o con problemas de adicciones.

Tienen menos, ayudan más

En los niveles de voluntariado, en un ranking de 62 países, la Argentina ocupa el puesto 46. Los datos relevados también reflejan que el mayor crecimiento del voluntariado se da en el interior del país y entre los habitantes de mediana edad. Además, el 65 por ciento de los voluntarios realiza su labor en paralelo con su trabajo.

Los datos surgen de un relevamiento realizado por Voices! Research & Consultancy en 2015. En la Argentina, el perfil histórico del voluntario ha mutado: son más jóvenes (el 41 por ciento tiene entre 30 y 49 años), con ingresos más bajos (el 54 por ciento es de nivel socioeconómico bajo) y del interior del país (77 por ciento).

Si bien en los voluntarios históricos (franja que incluye a quienes vienen realizando tareas colaborativas desde hace más de 10 años) la gravitación de las mujeres es determinante (63 por ciento), entre los que han comenzado a participar del voluntariado desde 2014, las cifras reflejan un escenario de paridad: son 50 por ciento mujeres y 50 por ciento hombres. Hoy, el compromiso con los demás tiene incidencia entre los jóvenes y sobre todo se gesta en los barrios.