Se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El Programa Las Víctimas Contra las Violencias ya colaboró con 4325 víctimas sólo en este año. Dónde llamar para pedir ayuda.

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una problemática que está en agenda pública e implica múltiples acciones para combatirla. Según la ONU, la violencia contra la mujer es la forma más extrema de discriminación en el mundo: en 87 países relevados por el organismo entre 2005 y 2016, el 19 por ciento de las mujeres de entre 15 y 49 años de edad experimentaron violencia física o sexual, o ambas, a manos de su pareja.

Sensibilizar, concientizar y llamar la atención de la sociedad civil y los gobiernos sobre esta violación a los derechos humanos tan extendida en el mundo, se torna fundamental para combatirla. Uno de los aportes que realiza el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación en esta materia es a través de un programa inédito en América Latina: Las Víctimas Contra las Violencias, dependiente de la Subsecretaría de Acceso a la Justicia.

Su trabajo se concentra en el acompañamiento, orientación y escucha a las víctimas de violencia las 24 horas, todos los días del año con un contacto directo, ya que los equipos de profesionales se acercan al lugar para un mejor asesoramiento a quienes necesitan ayuda y contribuyen así a que sus derechos se vean garantizados.

También cuentan con una línea nacional que recibe denuncias sobre abuso sexual infantil y el 137 para atender casos de violencia familiar y sexual en la ciudad de Buenos Aires, algunas localidades de Misiones, Chaco y próximamente en Chubut. La idea del Ministerio a futuro es federalizar el servicio telefónico, que ya permitió ayudar, desde la creación del Programa en octubre de 2006 y hasta septiembre de este año, a  29.475 víctimas de violencia familiar y a 11.349 víctimas de violencia sexual, sumando un total de 40.824 víctimas acompañadas en el territorio.

Víctimas y victimarios

“La línea 137 es de acompañamiento a cualquier víctima de una desigualdad de poder que está siendo maltratada por un otro. El tema es que en el 90 por ciento de los casos el victimario es un varón y las víctimas son mujeres, quienes, por lo general, no son escuchadas ni acompañadas”, explicó Carina Rago, supervisora general de los equipos del programa Las Víctimas contra las Violencias.

En ese sentido, opinó Rago, el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer resulta relevante en un contexto tan adverso para las mujeres: “Es una manera de poner sobre la mesa la temática con la que convivimos a diario que todavía sigue muy silenciada y naturalizada”.

De ahí que se necesite transversalizar el abordaje con víctimas y sus familias con una perspectiva de género y de manera directa, “cuerpo a cuerpo”. Eso es lo innovador de este dispositivo desarrollado por Eva Giberti, coordinadora del Programa, que sólo este año ya colaboró con 4325 víctimas de violencias.

”Los profesionales estamos de guardia esperando el llamado y nos hacemos presentes donde está la víctima con sus hijos, con su contexto. Sea en una comisaría, en la escuela, en el hospital, en su domicilio”, señala Rago, que es licenciada en Psicología.

La importancia de esa cercanía radica además en la evaluación del estado de situación que realizan siempre en equipo los integrantes del Programa para poder asistir de la mejor manera: “Nos asegurarnos de que reciba lo que necesita y que no se le continúen vulnerando sus derechos. Ese acompañamiento es fundamental”.

Una operadora de la línea 137 asistiendo a una víctima.

Acompañar y comprender

La revictimización, explica la especialista, tanto al momento de realizar una denuncia en una comisaría, de concurrir a un hospital o incluso al ingresar al sistema de justicia, es muy frecuente y por eso los profesionales del Ministerio apelan a prevenirlo y a “cuidar a las mujeres durante todo ese arduo proceso”.

En ese camino se presentan múltiples prejuicios y presiones sociales de quienes tratan con las víctimas que también se buscan romper. Rago cuenta que se encuentran con preguntas como “¿Por qué, aunque le pegó, sigue diciendo que lo quiere?”, y se cruzan con mujeres que llaman en varias ocasiones a denunciar al mismo victimario con el que siguen conviviendo.

“Preguntarse eso es no entender que los vínculos están atravesados por afectos y lo menos que hay que hacer en estos casos es juzgar a la mujer”, explicó Rago. Muy por el contrario, sostiene, hay que “acompañar y tratar de comprender que esta persona es una respuesta al sistema patriarcal en el que vivimos, en el que las mujeres están estigmatizadas como un objeto de uso”.

Este mensaje lo difundieron desde el Programa fuertemente este año en más de 60 jornadas de sensibilización y capacitación en todo el país, en las que estuvieron involucrados 7305 profesionales, operadores judiciales, fuerzas de seguridad, efectores de salud y la comunidad sobre las problemáticas de violencia familiar y sexual, desde una mirada de género y derechos humanos.


Dónde pedir ayuda:

Atención a víctimas de violencia familiar y sexual en CABA y Misiones: línea 137.

Atención de casos víctimas de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes en todo el país: 0800-222-1717.