El deseo de solucionar problemas comunitarios hecho realidad

Tres estudiantes inventaron un método para solucionar las goteras en los techos de casas precarias. Cómo surgió la iniciativa, por qué eligieron ayudar a su comunidad y a quienes beneficiaría.

La nanotecnología se dedica al diseño y manipulación de la materia a nivel de átomos o moléculas, con fines industriales o médicos, entre otros. A través de una profesora de la Escuela Secundaria Técnica tres chicas inventaron la solución a un problema que les tocaba de cerca, en el barrio.

FOTOS: Archivo Escuela Secundaria Técnica UNSAM, Pablo Carrera Oser Antes de comenzar con el desafío nanotecnológico, las jóvenes investigadoras buscaron saber cuántos compañeros de la escuela tenían problemas de filtración de agua en los techos de sus casas. Para ello, durante catorce días realizaron una encuesta y los resultados fueron llamativos: el 68 por ciento de las viviendas de los alumnos escuela de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM)  tiene techos de chapa, de los cuales un 40 por ciento registra problemas de goteras y filtraciones cuando llueve.

Tras el trabajo de campo, Melody Cañete, Brisa Figueroa y Tamara Flores, a través del concurso “Nano x un Día”, de la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN), investigaron e implementaron un sistema para evitar más goteras en techos oxidados de chapa, uno de los materiales más usados en los barrios de su lugar, José León Suárez.

“Elegimos el tema de las goteras porque es un problema que afecta a nuestros compañeros. Casi todos tienen techos de chapa y cada vez que llueve les entra agua. Queremos concretar el proyecto y ayudar a la gente de nuestros barrios”, explicó Melody, que vive en el barrio Independencia.

FOTOS: Archivo Escuela Secundaria Técnica UNSAM, Pablo Carrera Oser

Fue la profesora de matemática, Karen Mongelos, la impulsora de la investigación que de realizarse a gran escala podría solucionar un problema estructural para muchas familias del partido de San Martín, provincia de Buenos Aires.

Ella decidió dar una charla sobre nanotecnología a su grupo de alumnos del tercer año de la escuela técnica. Explicó que hacen las micropartículas e impulsó a los chicos a participar del concurso “Nano x un Día” en el cual tendrían que desarrollar una solución a un problema específico utilizando nanotecnología.

Ayudadas por becarios del Instituto de Nanosistemas (INS) de la UNSAM, las tres jóvenes fueron pensando algunas alternativas de materiales para elaborar una propuesta diferente. Les recomendaron la utilización de la “espuma de poliuretano”. Es un material que, cuando se seca, queda completamente duro y puede servir para tapar los orificios de cualquier chapa.

El principal problema de ese material es que se degrada si se expone a los rayos del sol. Las jóvenes investigadoras propusieron colocarlo en la cara interior de las chapas y cubrirla con un barniz sintético. “A eso le agregamos nanopartículas de óxido de titanio, que protegen la espuma de los rayos UV”, explicaron.

Trabajaron arduamente, aprendieron a usar algunos de los equipos y también a redactar un documento científico. Sobre el proyecto en sí, juntaron material de la calle para realizar las pruebas y contrapruebas del experimento. Llevaron chapas deterioradas y también nuevas para hacerles un análisis con una pistola de fluorescencia de rayos X. Con esta experiencia, a ellas les permitió conocer la composición y el estado de cada una.

“Aplicamos la espuma con una espátula del lado de adentro de la chapa y el barniz con nanopartículas por fuera. La función de la espuma es rellenar el agujero e impedir el paso del agua y la del barniz, proteger la espuma de los rayos solares”, contó Tamara Flores entusiasmada con el concurso ganado en la categoría Proyecto, con el premio de 15 mil pesos para el proyecto más el viaje a Santa Fe para conocer laboratorios de la especialidad.

El producto que desarrolló el equipo de la Escuela Secundaria Técnica ofrece dos ventajas: es más accesible en términos de costo para el ciudadano y puede ser aplicado por cualquier persona de forma sencilla. En tanto, el orgullo de la profesora por sus alumnos no se pudo ocultar. La profesora Mongelos dijo que “lo más interesante es que eligieron una problemática social que es propia de sus barrios. Yo estuve acompañando, pero las chicas fueron las que hicieron todo y me pone muy orgullosa el compromiso que asumieron. Es muy difícil que los adolescentes le pongan tanta garra, esfuerzo y horas de trabajo al estudio”.