Tras la muerte de su hija menor, Paula Kriscautzky creó una biblioteca popular que tiene más de 11 mil libros y se convirtió en un espacio colectivo de referencia en la capital bonaerense.

Hay una biblioteca popular de ensueño en el Parque Saavedra de La Plata. Ubicada en medio de una antigua arboleda y rodeada por el sonido de los pájaros, una fuente, juegos y una escultura en madera que nació allí, lleva nombre de cuento: Del otro lado del árbol. Su existencia es el sueño de una madre que homenajea a su hija que ya no está.

Abrió sus puertas el 2 de abril de 2011. La elección no fue casual. Ese día Pilar Andicoechea, que había muerto tres meses antes, hubiera cumplido 6 años. Pilar era la hija menor de Paula Kriscautzky, la principal impulsora de este espacio que hoy tiene más de 4500 usuarios y 11 mil libros en su inventario.

“La verdad es que fue increíble porque ese día llegaron dos mil personas con un regalito que era un libro para la biblioteca. Así que el espacio arrancó con dos mil libros nuevos que, con mucho amor, la gente fue trayendo para este, que desde el momento cero es un espacio colectivo”, explica Paula con una sonrisa.

Sillitas, mantitas, un espacio preparado para que jueguen bebés, móviles colgando, cuadros, dibujos, todo tiene color en Del otro lado del árbol. “Todo lo que hay fue traído por alguien especialmente para este lugar. Así que cada cosa tiene una historia y eso lo hace también un lugar muy querido y afectivo”, describe Paula.

El lugar está abierto de lunes a sábado y se mantiene con el aporte de los socios y voluntarios. Se leen y prestan libros, se reciben a alumnos de colegios y a nenes de la Casa Cuna local que están judicializados y también hay talleres y espectáculos. Otra visita frecuente es la de los chicos que deben vivir en la capital provincial mientras reciben tratamientos médicos, que se alojan en la Casa Ludovica.

Fotos: Stephanie Bridger

“Te transformás en un músico terapista”

Paula es maestra jardinera, coordina un plan de inclusión educativa, tiene 40 años y un hablar sereno. En marzo de 2010 recibió junto a su familia el diagnóstico de que Pili, que entonces estaba por cumplir cinco años estaba enferma. En medio de un panorama que no daba margen a la esperanza, junto a su familia, tomó la decisión de que la parte médica se la iban a dejar a los médicos y que ellos se iban a dedicar a que Pili “siguiera jugando”.

Así, frente a cada sesión de quimioterapia prepararon valijas llenas de juegos, libros, acuarelas, hojas y lápices. “Te sale toda la creatividad del mundo. Te transformás en un músico terapista”, cuenta.

En ese marco, los cuentos ocuparon un lugar central. Uno de ellos era Del otro del árbol, de la francesa, Mandana Sanat. “Te permiten entrar a otros mundos. Son como ventanas, podes viajar a través de ellos”, agrega.

Durante esos días de tratamiento e intervenciones, Paula vio que el mundo que ellos le daban a Pilar estaba ausente en los protocolos médicos. “He visto cosas que me han apenado mucho. Sobre todo con familias vulnerables. Y estas cuestiones hicieron que sintiera que valiera la pena, por lo menos, instalar el debate, salir a decir. Que con pequeñas cosas se podían modificar grandes cosas”, explica.

Pilar murió en enero de 2011, antes había viajado para despedirse del mar, de las cataratas, jugó con sus hermanos, Clara y Santiago, y con sus papás. En febrero de ese año, para su cumpleaños 35, Paula reunió a sus amigos y familia en el Parque Saavedra, junto a lo que entonces era un galponcito verde. Los miró y les dijo: “tengo una idea ¿si transformamos este galpón en una biblioteca”.

“Todos decidieron acompañarme y arrancamos”, completa. Consiguió el permiso en la Municipalidad de La Plata y sacaron las cosas que había adentro. Reciclaron el lugar. “Una chica llevo pintura, otro pinceles, aparecieron muralistas. Quería contar el cuento en las paredes. Y fue así: por eso digo que fue intenso y sin mucha teorización. Fue en el hacer. Nos juntábamos y como todos venían con sus hijos, en simultáneo, los chicos hacían un taller. Eso le dio la impronta de lo que fue después: una biblioteca taller en la que los chicos también producían”, relata.

En su entrada hay una escultura de madera del artista platense Fernando Rigone, a quien Paula contactó en diciembre de 2010 para que la hiciera. Conoció a Pilar. Jugando, le dijo qué quería. Él cumplió, pero ella no alcanzó a verlo. Rigone le mostró el galpón a Paula cuando le contó lo que quería hacer. “Digo que es una catarata de solidaridad. O un efecto dominó en el que lo único que hice fue empujar la primera pieza y todo lo demás pasó solo”, explica.

Para sumar una página más

Para colaborar con Del otro lado del árbol hay opciones varias: Suscribirse al Sistema de Amigos de la Biblio (SAB), con una cuota mensual voluntaria a través de un cobrador domiciliario, una transferencia bancaria o en persona, en la biblioteca. Los montos van de los 50 a los 200 pesos mensuales.

Para donaciones o transferencias, la cuenta corrientes a nombre de Del otro lado del árbol Biblioteca Popular es la 52706/0, CBU: 0140999801200005270607, del Banco Provincia de La Plata (2000). El CUIT es el 30-71189507-4. También se puede colaborar con tortas para el buffet de los sábados, comprar pines con el logo de la biblio o como voluntarios.

Dato Útil:

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