Se conmemora hoy -12 de junio- el Día Mundial de Lucha contra el Trabajo Infantil. La ONG promueve la campaña “Me gusta el mate sin trabajo infantil” y además presentó un proyecto de ley para mejorar la vida de las familias tareferas.

Cuando era una nena, Patricia Ocampo participó con su familia de la tarefa, la cosecha de la yerba mate, un trabajo durísimo, marginal, mal pago. Ella contó que sus padres se rebelaron contra esa realidad, que pudieron encontrar otros trabajos y torcer el rumbo de sus vidas. Patricia hoy lucha para cambiar la realidad de otros chicos: fundó y preside “Un sueño para Misiones”, una ONG que combate el trabajo infantil en Misiones sin subsidios ni apoyo económico de ningún gobierno ni organización.

Desde hace quince años, se conmemora el 12 de junio –a instancias de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- el Día Mundial de Lucha contra el Trabajo Infantil.

“Un sueño para Misiones” se creó hace siete años, pero desde hace cuatro se enfocó en erradicar el trabajo infantil. “Los primeros años nos dedicamos a fundar bibliotecas públicas gratuitas, con mil libros en cada una, en lugares a donde los libros no llegaban. En tres años inauguramos juntos, vecinos, intendentes y personas de bien, 21 bibliotecas en pequeños pueblos o barrios de Misiones. En ese derrotero por esos lugares nos encontramos con pobreza y desnutrición. Y los más afectados eran las personas que se dedicaban a la cosecha de la yerba mate o, como se los conoce aquí, tareferos”, relata Patricia.

La ONG también realizó cientos de tareas solidarias. “La que más nos tocó es la historia de Tati. Su madre trabajaba en la colonia plantando tabaco mientras estaba embarazada. A causa del uso de agroquímicos, Tati nació con discapacidad: su cuerpo está afectado, aunque su mente está intacta. Su vivienda tenía un tamaño de 4×5 y vivía junto a su mamá, su hermana y cinco sobrinos. Tati soñaba con un baño dentro de la vivienda. Logramos hacerlo y la campaña se hizo tan conocida en la provincia que tiempo después el gobernador le entrego una vivienda social.” A pesar de la alegría de ayudar, Patricia sentía que no era suficiente.

sueñomisiones3Mate pero sin trabajo infantil

El 90 por ciento de la yerba mate que se consume en la Argentina, y el 60 por ciento de la que se vende en el exterior, se cultiva en Misiones. En gran parte, con trabajo infantil. El 16 por ciento de los hijos de tareferos nunca fue a la escuela: los chicos se dedican al trabajo rural para ayudar a sus familias. Ese trabajo que hacen niños y niñas afectan su salud psicofísica: les impide el desarrollo de su infancia, limita su tiempo de juego y de descanso e interfiere en su educación. Ninguna forma o modalidad de trabajo infantil es formativa. Se estima que en todo el mundo el 10 por ciento de los chicos de entre 5 y 17 años trabajan.

En la Argentina se considera trabajo infantil a toda actividad económica o de supervivencia, paga o no, realizada por niños y niñas de hasta 16 años, según lo estipula la Ley Nº 26.390. Desde 2013 se incluyó en el Código Penal el artículo 148 bis, que penaliza a los empleadores de chicos con hasta cuatro años de cárcel.

“Existen diferentes condicionantes del trabajo infantil tales como el económico, que impulsa a muchas familias a utilizar toda la fuerza laboral para lograr la subsistencia. Pero también existen condicionantes culturales, por ejemplo para el trabajo infantil artístico que vincula el trabajo con modelos sociales de éxito, o en el ámbito rural que se lo considera una ‘tradición cultural’ muy arraigada y difícil de modificar”, señala un informe de la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI), un organismo del Ministerio de Trabajo.

El accidente que cambió todo

En 2013 el mate fue declarado “infusión nacional”. Ese mismo año, un camión que trasladaba a un grupo de tareferos sufrió un accidente y murieron cinco adultos y tres chicos (viajaban catorce menores rumbo a la cosecha). “Allí dijimos basta, se terminó, vamos a cambiar esto. Nos tomamos tres meses para diseñar una campaña. No teníamos ninguna experiencia, ni recursos, pero sí mucha tenacidad”, cuenta Patricia.

Así lograron rearmar en Misiones la Comisión para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI), que funciona en casi todas las provincias. No fue fácil. Dice Patricia que les “llevó más de un año y unos 50 mil tuits. Lamentablemente el gobierno provincial no tuvo la intención política de seguir adelante, sólo convoco a dos reuniones”.

Pero no se dieron por vencidos. “En secreto veníamos trabajando en el proyecto de ley para la certificación nacional de productos libres de trabajo infantil. No habíamos logrado ser escuchados en la provincia y decidimos hablarle al país”, dijo Patricia.

Grafica-final-1Para mejorar la vida de los tareferos

El proyecto de ley fue presentado en 2015, pero este año, al no ser tratado en ninguna comisión perdió estado parlamentario. “Siempre parece que los tiempos de la política no son los tiempos de las necesidades de los ciudadanos. Este año la diputada Patricia Giménez, de Mendoza, lo reprodujo y recuperó estado parlamentario. Esta vez existe la posibilidad cierta de que se trate y se apruebe. Si no lo logramos, ya estamos trabajando en un plan B”, reconoce Patricia.

Para promover la ley, en 2016 “Un sueño para Misiones” presentó la campaña “Me gusta el mate sin trabajo infantil”.  Y formaron una red de organizaciones como Change.org, Random, Raídos y Posibl. Junto a esta última organización hicieron un documental que busca concientizar sobre cómo la cosecha de la yerba mate afecta las vidas de las familias más pobres. “Hoy somos mucho más pequeños que en la época en que sólo nos dedicamos a fundar bibliotecas. Muchos de los voluntarios que nos acompañaban cuando de libros se trataba, ya no lo hacen. Por miedo o porque su cultura les dice que el trabajo infantil no es malo para el niño”, se lamenta Patricia.

El desafío por delante es que diputados y senadores traten y aprueben el proyecto de ley. Para Patricia, lo importante es que “en las góndolas haya productos certificados libres de trabajo infantil”.

Después es importante que los ciudadanos, en su rol de consumidores, “elijan esos productos, aunque la yerba cueste un peso más, a sabiendas de que ese dinero ira al eslabón más débil de la cadena de producción de alimentos, el que lo cosecha y no es dueño de la tierra. Si el proyecto se aprueba se multiplicara por dos el salario de miles de familias cosecheras”, remarca Patricia.

Patricia tiene esperanza en el futuro. “Si me pidieras –dice- que te responda con el corazón, te diría que el desafío más grande es inspirar la valentía que se requiere para ser solidario, para atreverse a sentir el mal ajeno como propio, encarnar el dolor del otro. Nada nos hace más humanos que eso y nada nos hace más poderosos a la hora de hacer”.

Dónde denunciar

Ante situaciones de trabajo infantil se puede contactar, a nivel nacional, a la CONAETI: conaeti@trabajo.gob.ar En el ámbito provincial hay que dirigirse a la COPRETI correspondiente.