Familias sustitutas: cómo dar amor sin condicionamientos

Las familias sustitutas son parejas que se ponen a disposición de la Justicia para cuidar bebés judicializados, mientras esperan un fallo que les asigne padres adoptivos o derive a un hogar estatal.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay sólo dos ONG’s que se dedican a la paternidad sustituta. Por eso, en 2003, María Angélica Pinto fundó la asociación Familias del Corazón que funciona en el domicilio de su actual presidenta, Silvia Romero: “Si no amás, no podés hacer esto”.

Docente en ejercicio, se hace el tiempo para ayudar. “Creo que a nuestros bebés les dejamos una huella de amor que no tuvieron porque fueron abandonados por sus padres, o en la vía pública. Esa huella les va a quedar siempre y van a ser adultos felices porque se sintieron amados”, explicó emocionada Silvia en el despacho donde la entidad resuelve sus temas jurídicos.

La entidad se encarga de cuidar a los niños abandonados hasta que se resuelva su situación judicial. Entre ellos hay niños y niñas de 0 a 24 meses. El Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del gobierno porteño es quien se encarga del trato con la asociación para avisarle qué juzgado la necesita. El paso previo es la evaluación de las familias que desean criar durante un lapso máximo de 2 años.

Desde Familias del Corazón, la vicerrectora de un colegio bonaerense consideró fundamental que los padres sustitutos lo sean siempre y cuando puedan dedicar tiempo a esa asignación. “Buscamos familias con hijos, que sepan lo que es la crianza, y que no tengan la fantasía de poder quedárselo o adoptarlo”, expresó sobre este trabajo voluntario de amar y dejar ir. En tanto, agregó que “no pueden estar inscriptos en el registro de adoptantes porteño (RUAGA)”, y que firman un compromiso que no lo van a querer adoptar en el futuro.

“Buscamos familias con hijos, que sepan lo que es la crianza, y que no tengan la fantasía de poder quedárselo o adoptarlo”

La asociación de 11 personas y algunos voluntarios que recibe un subsidio del Estado porteño, hace un análisis de las postulantes a través de diversas entrevistas, informes psicológicos y sociales. Solicitan antecedentes penales y de reincidencia, y hasta el certificado de deudores alimentarios.

“No estamos para adoptar a los chicos, somos un puente de amor: Recibimos al bebé en un momento y es el pasaje hasta que tenga su familia. Los cuidamos en el mientras tanto, les brindamos la contención y el amor para este pasaje”, argumentó Silvia.

Silvia Romero; Asociación Madres del Corazón
Silvia Romero, presidenta de  Asociación Familias del corazón

Actualmente, son siete las familias voluntarias -más una de apoyo- pero con la idea de aumentar esa cifra ya que la entidad está por firmar un convenio con la provincia de Buenos Aires. Las familias se van renovando y no hay un tiempo establecido que haya que cumplir aunque en general llegan al año.

Buscan familias que tengan hijos mayores a 5 años o adolescentes, y en general los padres superan los 40 años. Aunque hubo un caso llamativo de un hombre de 70 años que tuvieron “99 tránsitos” y no le dieron el número 100 por la edad y porque vivía solo.

La ONG con sede en el partido bonaerense de Vicente López realiza un seguimiento de la familia que está cuidando al chico. Se hacen informes a los 15 días de la entrega, y luego mensualmente a través de la trabajadora social y la psicóloga. El GCBA pide uno cada tres meses y les provee un subsidio que utilizan para los gastos corrientes de pañales, leche, chupetes, mamaderas, ropa, y todo lo que necesiten como, por ejemplo, el gimnasio para estimulación. En tanto, la entidad tiene un pediatra voluntario que atiende a los nenes y los estudios clínicos que se necesiten corren por cuenta de la entidad.

Duelo con alegría

El momento más duro para las familias es cuando el juzgado decreta el estado de adoptabilidad de los niños y niñas, que tienen que hacer la adaptación para pasar de estar en tránsito a ser adoptados, con el consecuente riesgo de que el bebé no sienta un nuevo abandono.

Aunque la entidad que preside Romero les deja el recuerdo a través de un cuaderno con sus hechos más importantes como la salida del primer diente para “que no le quede un blanco en la memoria, y quede registrado el tiempo que estuvo con nosotros como parte de su identidad”.

Silvia Romero; Asociación Madres del Corazón
“Somos un puente de amor. No estamos para adoptar”

Silvia lo explica de la siguiente manera: “Amás a esa persona que sabés que se va a ir. Pero el duelo lo hacen las familias de tránsito… Se llora todo el día después. A las familias adoptantes les pedimos que hagan un cierre, que llamen a la familia en tránsito tras la primera noche, que los visiten al menos una vez”.

Los bebés judicializados después de estar con una familia sustituta, tienen dos opciones: o salen en adopción o vuelven con su familia de origen. En general, aseguró Silvia, la mayoría se resuelven por adopción en el juzgado.