La contravención en la que puede incurrir un ciudadano al “espantar o azuzar animales” o por su “maltrato” tiene en la Justicia porteña una considerable casuística: Entre 2009 y 2013, hubo 440 causas por este tipo de infracciones a la ley penal.

El artículo 56 del Código Contravencional y de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pena con multas de 200 a 600 pesos a “quien deliberadamente espante o azuce a un animal con peligro para terceros”. También puede ser sancionado con hasta tres días de trabajo de utilidad pública o “comunitario”. Pese a esas prerrogativas, entre 2009 y 2013 se registraron 440 causas iniciadas en la justicia porteña por esos motivos. Si bien no se pueden considerar entre las más comunes este tipo de causas, es para considerar que sólo en 2013 hubo 78 expedientes iniciados.

Patrick Haar
Plaza, Caballito
Al pasear una mascota, hay que usar el collar

Por caso, en la causa “C. M. A. s/art 56 CC Espantar o azuzar animales”, que tramita en el Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas 14 de CABA, un hombre fue denunciado por un vecino porque su perra intentó morderlo. El animal habría estado suelto y sin bozal, imprudencia que le valió a su dueño acudir a los tribunales.

En el fallo mencionado, la jueza María Gabriela López Iñíguez destacó que es “una contravención y no un delito” el hecho que la persona denunciada “haya salido a pasear el perro, sin bozal ni correa, por muy reprochable que esta conducta parezca”.

Por este motivo, decidió rechazar el pedido del fiscal “de extraer un triple juego de fichas dactiloscópicas al hombre” así como de “requerir si registraba antecedentes penales”. Argumentó en su sentencia, que “es un exceso en el ejercicio de las facultades legales la apertura de un legajo en el Registro Nacional de Reincidencia”.

Animales en peligro

El artículo 56 del Código Contravencional aclara que es “idéntica la sanción” que le corresponde a quien “omita los recaudos de cuidado” respecto de un animal que se encuentra a su cargo y, por ende, puede ser un peligro o un riesgo para terceros”. Y que en ambos casos, la sanción se eleva al doble cuando esa conducta “ponga en peligro” a una persona menor de dieciocho años, a un ciudadano mayor de setenta años o con necesidades especiales.

Patrick Haar
La ley Sarmiento es la principal norma que los protege
La ley Sarmiento es la principal norma que los protege

Espantar un animal es considerado una contravención en la órbita de la Justicia porteña. En tanto, en la misma línea, el Régimen de Faltas (Ley 451) también sanciona a las personas que de alguna forma realizan actos que afectan la vida de los animales.

La norma especifica, además, que “la caza de pájaros, el ‘tiro al pichón’, la destrucción de nidos, el maltrato a aves así como su envenenamiento” también son acciones sujetas a punición. Este tipo de hechos son sancionados con una multa que se mide a través de una Unidad Fija (que equivale a medio litro de nafta de mayor octanaje), sumado al decomiso de los elementos utilizados.

El maltrato está penado

La Ley nacional 14346 (llamada Ley Sarmiento), que marca una línea jurídica sobre el maltrato animal, fue sancionada en septiembre de 1954. Prevé una pena de 15 días a un año de prisión para todo aquel que ejerza maltrato o convierta en víctima de actos de crueldad a los animales de cualquier especie. Aparte, condena el “maltrato y la crueldad” a ciudadanos con los animales.

Patrick Haar
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La ley porteña también pena el abandono animal

Otra normativa que también tiene correlación con los animales es la Ley porteña 1.446 que prohíbe “espectáculos circenses en los que intervengan animales cualquiera sea su especie”, estableciendo multas de entre 3 y 10 mil pesos y/o clausura a los “responsables del funcionamiento” de espectáculos en los que intervengan seres de ese reino. En tanto, hay algunas complementarias como la Ordenanza Municipal N°12.867 que prohíbe la tracción a sangre en toda la extensión de la Ciudad de Buenos Aires.

La venta ilegal de animales exóticos es otra actividad sancionada por la legislación vigente. Su realización suele convivir con situaciones de maltrato o trato indigno, como hacinamiento o abandono, en el tránsito hacia el destino de comercialización final de los animales, ya sea en ferias clandestinas o en veterinarias.

Más recientemente, la flamante ley 27.330 -votada en el Congreso el 17 de noviembre- prohíbe las carreras de perros en todo el país y establece para quienes organicen, faciliten o realicen una carrera de galgos la pena de prisión de tres meses a cuatro años, y multas que van desde los 4 mil a los 80 mil pesos. El decreto de promulgación fue publicado el 2 de diciembre en el Boletín Oficial con las firmas del presidente Mauricio Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano.

la flamante ley 27.330 prohíbe las carreras de perros en todo el país y establece para quienes organicen, faciliten o realicen una carrera de galgos la pena de prisión de tres meses a cuatro años, y multas que van desde los 4 mil a los 80 mil pesos. El decreto de promulgación lleva las firmas del presidente, Mauricio Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano

Fallos precedentes

Pese a que hay varios fallos judiciales que son conocidos, hay otros distintivos y particulares que vale la pena mencionar. En Neuquén, la cámara Civil en el año 2008, condenó al dueño de un perro a indemnizar a su vecino por los constantes ladridos que no lo dejaban dormir.

En Formosa, en octubre de este año, la magistrada hizo hincapié “en la responsabilidad de los dueños” de los animales. El Juzgado Civil y Comercial Nº 1 condenó a la mujer cuyos tres perros mordieron a su niño a pagar una indemnización a la víctima y a su madre. En la sentencia dejaron en claro que “el propietario ha creado un riesgo al introducir un animal que potencialmente puede causar daños a otros” y, en este caso, nos encontramos ante uno de esos supuestos en los que “la culpa aparece con evidencia incontrastable de la mera comprobación del hecho dañoso, es decir, la culpa está cantada”, argumentaron.

El Juzgado Civil y Comercial Nº 1 de Formosa condenó a la mujer cuyos tres perros mordieron a su niño a pagar una indemnización a la víctima y a su madre

Patrick Haar
Perros y gatos abandonados en una fabrica desalojada de La Boca
Perro abandonado en una fábrica desalojada de La Boca

En esa línea y por último, está la condena al dueño de un pitbull a 8 años de prisión porque no tomó los recaudos necesarios con su mascota que luego asesinó a un joven en la localidad bonaerense de Alejandro Korn. El Tribunal Oral Criminal N° 4 de La Plata lo condenó por el delito de homicidio simple por la “tenencia irresponsable de animales” lo que, según los jueces, configuró una “específica situación de peligro para bienes jurídicos ajenos (perro de una raza peligrosa, atado con una soga larga en un lugar de acceso público en el que solían jugar niños y sin que se le colocara bozal) que, a la postre, se concretó en la muerte de un niño de tan solo dos años de edad”.

Los magistrados tuvieron en cuenta la ley 14.107 que regula la tenencia de perros potencialmente peligrosos que establece en su artículo 8 inciso C que: “para la presencia y circulación en espacios públicos los tenedores de perros potencialmente peligrosos deben utilizar correa o cadena de menos de un metro de longitud, collar y bozal, adecuados para su raza”.