Cómo trabaja la entidad que coordina a los organismos de emergencia en escenarios de catástrofes, así como las tareas que pueden prevenirlas: “La Ciudad y todos sus organismos realizamos un plan anual para trabajar en conjunto”, explican desde esa área porteña.

En la Ciudad de Buenos Aires, cualquier usuario de telefonía fija se comunicará con el servicio de emergencias de Defensa Civil si marca el 103, las 24 horas y los 365 días del año. Se trata de la entidad que coordina el trabajo de todos los servicios públicos ante emergencias pero también el diseño de medidas de prevención de siniestros.

Las inundaciones son las situaciones más frecuentes que enfrenta el equipo de Defensa Civil, pero tiene incidencia en una veintena más. Accidentes en la vía pública, incendios, derrames de sustancias tóxicas, atentados y concentraciones de gente, así como la caída de aeronaves, un choque de trenes o subtes, o grandes cortes de energía son parte de radio de acción.

Este organismo dirige el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), nucleando a las instituciones dedicadas dar respuesta ante las tragedias: Guardia de Auxilio, SAME, Bomberos, Cuerpo de Auxiliares de la Vía Pública (CEVIP) y a las empresas de servicios públicos.

En el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires rige la Ley 22.418 de 1981 y su Decreto Reglamentario 1170/82. La mencionada ley otorga al entonces intendente/Jefe de Gobierno las misiones de planificación, organización, promoción, coordinación, control y dirección de la Defensa Civil en las operaciones de emergencia.

Raúl Alfredo Garnica, Director General de Defensa Civil del Ministerio de Justicia y Seguridad de la CABA expresó que “somos la respuesta a la emergencia” y asume que hay que seguir haciendo conocer la línea 103 “permanentemente”.

“La Ciudad y todos sus organismos realizaron un plan anual para trabajar en conjunto para hacer frente a estas amenazas”, agregó el funcionario.

Aliviar la carga

Frente a las alertas meteorológicas, el organismo trabaja con un equipo de especialistas y cada siniestro posee su protocolo. Garnica explicó que hay dos tipos de alertas: amarilla y roja. El primer caso consiste en el traslado de afectados desde el lugar inundable hasta un refugio adaptado para pasar la emergencia: el personal de emergencia se sitúa en el barrio con todo su equipo de rescate y despliega unos 60 bomberos. Ante una alerta roja son unas 180 personas más las que se movilizan, y se convocan voluntarios también.

Los especialistas explicaron que se las obras ayudan para aliviar la carga de la abundante agua que cae en poco tiempo. Así como se alivió el Maldonado, están a la espera del arreglo del Vega.

La peor inundación porteña ocurrió hace cuatro años cuando hubo 1,60 metros de agua anegada en los barrios con lo cual se multiplica el riesgo en subsuelos, cocheras o cámaras de luz. “Hoy en un año hay diez tormentas, y antes había una, por eso todos los organismos de emergencia como Defensa Civil se preparan para enfrentar estas amenazas”, confió el referente.

“Es nuestra obligación y responsabilidad tomar información permanente de lo que ocurre con el clima, especialmente, la formación de lluvias y vientos fuertes. Cuando vemos que se queda la tormenta por más de 20 minutos iniciamos un plan preventivo”, agregó Garnica.

En detalle, el pronóstico de los meteorólogos, las cámaras de seguridad en las zonas inundables -con las que ven como desagotan o no las calles-, así como los sensores en las cañerías de los distintos arroyos que indican su afluente son tres factores clave para determinar el accionar de todo el dispositivo de emergencia hídrica.

Hay sensores en los arroyos Maldonado y Vega, por ejemplo, para marcan cuándo llega a su límite.

Incendios y otros siniestros

Defensa Civil trabaja en la actualidad con un equipo de entre 700 y 800 personas, con 600 que realizan tareas operativas en los siniestros más los 1300 bomberos a disposición. Hay 210 empleados por dirección, y alrededor de 30 vehículos: camionetas, camiones con puma hidráulica y camiones que transportan toneladas de agua, botes, motos de agua, etc. En tanto, los bomberos poseen en sus diez cuarteles y siete destacamentos todo el equipamiento distribuido de forma tal de resolver al instante la demanda del vecino en cada comuna.

Los rescatistas salen de 20 a 30 veces por día a combatir incendios chicos o medianos en las viviendas porteñas. Colabora con los bomberos en la carga de sus tubos de agua, en evacuar edificios linderos y asistir al vecino en sus necesidades básicas tras la tragedia

Cuando se producen cortes de luz, asisten a las personas electrodependientes con un equipo liviano para cargar la batería de sus equipos y resolver su problema inmediato. También asisten a centros de salud, como el Hospital Tornú, con dos generadores eléctricos.

La sede que el organismo tiene en Boedo cuenta con un simulador de un departamento donde los asistentes a las capacitaciones pueden percibir los efectos de enfrentar un incendio: el humo, el olor a quemado y las vibraciones y temblores de una casa en llamas. Como forma de prevención, se construyó un tráiler similar para llevarlo por las comunas de la Ciudad y decirles cómo actuar en esas situaciones.

“Al vecino le pedimos que llame al 103 y explique bien qué inconveniente tiene, qué es lo que cree que pasó y dé la dirección exacta, con la mayor tranquilidad posible”, concluyó Garnica.