Se trata de Raúl Kollmann, que aseguró que sus charlas con el reducidor de autos solían centrarse en torno a los policías bonaerenses presionados para que inculpen al entonces comisario Juan José Ribelli.

El juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA ante el Tribunal Oral Federal 2 llegó a su audiencia 50 con el testimonio del periodista Raúl Kollmann, quien desde el 18 de julio de 1994 hasta el día de hoy cubre la causa para distintos medios.

En una declaración que duró casi cuatro horas, Kollmann explicó que, desde el principio, el foco a nivel periodístico estuvo puesto en Carlos Telleldín, el último tenedor conocido del motor de la Trafic que habría explotado en la AMIA. A través de él o de su abogado, Víctor Stinfale (también imputado en este juicio por encubrimiento) obtenía la mayor parte de la información que publicaba junto al periodista Román Lejtman, también citado como testigo.

“Telleldín era una persona difícil. Manejaba mucha información, iba y venía con los datos. Mentía mucho”, aclaró Kollmann cada vez que se le preguntó por sus conversaciones (presenciales o telefónicas) con el doblador de autos, que se mantuvieron durante años hasta aproximadamente el juicio oral en 2001.

Además, el comunicador admitió que todo el discurso de su fuente rondaba en torno a los policías bonaerenses, específicamente, los de la Brigada de Vicente López, a quienes supuestamente les había entregado la camioneta que explotaría más tarde en la AMIA.

“Telleldín nunca mencionó a (el ex comisario de Lanús, Juan José) Ribelli. Sobre los policías de Lanús (presionados para declararan contra ese comisario y miembros de la Brigada de Investigaciones local), nos enteramos recién con su detención en 1996”, dijo Kollmann. A Ribelli se lo señalaba en su momento como la cabeza de la conexión local del atentado y, a partir de una declaración de Telleldín, fue imputado y detenido más de ocho años hasta que el TOF 3 lo absolvió.

El pago, el libro y el video

El pago de 400 mil dólares al reducidor de autos con fondos reservados de la Secretaría de Inteligencia del Estado salió a la luz durante el juicio oral (2001-2004) cuando se le levantó la obligación de guardar secreto a los agentes de Inteligencia. Sin embargo, contó Kollmann, el dato surgió antes por parte del entorno del doblador de autos. “No recuerdo si me lo contó Telleldín o Stinfale, pero dijeron que era con dinero de la SIDE. Recuerdo que nos pareció creíble”, confirmó el testigo.

Sobre el pago de 400 mil dólares al reducidor de autos con fondos reservados de la Secretaría de Inteligencia: “No recuerdo si me lo contó Telleldín o Stinfale, pero dijeron que era con dinero de la SIDE. Recuerdo que nos pareció creíble”

Con el pago también se mencionó un video que circuló por los medios de comunicación en el cual se ve al exjuez negociando con Telleldín por un supuesto libro. “Cuando lo vi, me sorprendí porque lo desconocíamos”, dijo Kollmann y agregó que si bien él y Lejtman habían evaluado junto a esa fuente la posibilidad de una publicación, esa idea nunca prosperó por lo que parecía poco creíble que tiempo después realmente se tratara de ello.

La pista siria

Una de las irregularidades que se debe investigar en este juicio es el desvío o abandono de la llamada “pista siria”, aquella vinculada a un empresario ligado al ex presidente Carlos Menem. Sobre ello, el testigo dijo que en determinado momento el comisario Jorge Palacios (aquí imputado) le mostró un informe que había hecho el FBI sobre el caso en el cual insistían con la importancia de esa pista que no se estaba investigando. “Palacios me dijo que tenía mucha documentación sobre eso pero que nada le cerraba. No explicó las razones”, contó.

“No confiábamos en nadie”

En gran parte de su declaración, el periodista mencionó que se reunió en reiteradas ocasiones con el juez de la causa, con los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, con policías que investigaban el caso y con agentes de la SIDE. Sobre ellos opinó que “todos desconfiaban de todos. Todos operaban”, expresó.

Además, dijo que la fiscalía, el juez y los dirigentes de la comunidad judía (AMIA y DAIA) “formaban una alianza”, ya que se manejaban juntos en todo momento en todo sentido. Específicamente sobre la DAIA dijo que notó desde el principio que “tenían poca firmeza para exigir resultados”. La próxima audiencia debe declarar Agustín Gamboa, empleado del Juzgado Federal 9.