Declaró ex colaborador del juez que investigó la pista siria

El prosecretario del ex juez Galeano contó pormenores de la investigación de la llamada ‘pista siria’. Además, detalló que la grabación de las audiencias en ese juzgado era un “método de trabajo”.

En el marco de la audiencia 51 del juicio que investiga el presunto encubrimiento del atentado a la AMIA, ante el Tribunal Oral Federal 2 se presentó Agustín Gamboa, un abogado que trabajó entre 1995 y 2004 en la causa por el ataque a la mutual judía, mayormente como prosecretario del Juzgado Federal 9, cuyo ex juez Juan José Galeano está imputado por irregularidades en la investigación.

El actual secretario General de Política Criminal y Planificación Estratégica del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, declaró por más de dos horas. En ese lapso, contó que ni bien se incorporó al equipo que investigaba la causa, a sus 24 años, le asignaron -junto a un grupo de colegas- la investigación de la conexión internacional.

Así fue que trabajó en una de las líneas más importantes, cuyo desvío se debe probar en este juicio: la llamada “pista siria”, que apuntaba al empresario relacionado a la familia Menem, Alberto Kanoore Edul. “Tomamos muchas medidas de prueba y centenares de testimonios”, aclaró Gamboa en defensa de su trabajo y el del Juzgado en general, algo sobre lo que hizo hincapié cada vez que pudo.

Los abogados de las querellas lo interrogaron acerca de los allanamientos irregulares a los domicilios de Kanoore Edul o la falta de investigación sobre los elementos de prueba allí encontrados, entonces el testigo alegó falta de memoria y dificultad para afirmar con seguridad las fechas en las cuales se investigó esa pista.

Esos datos son de importancia para la acusación ya que debe probarse que la línea investigativa fue interrumpida por orden del ex presidente Carlos Menem.

Una “metodología”

Al igual que al resto de los empleados del Juzgado que ya declararon como testigos en este juicio oral, se preguntó específicamente sobre las cámaras y micrófonos ocultos instalados en los despachos de los secretarios de Galeano. “Sí, había cámaras y las usábamos para analizar luego las declaraciones. Era una metodología de trabajo”, justificó Gamboa, tal como ya habían hecho sus excompañeros y agregó que “con el tiempo se dejaron de usar y se sacaron”.

De esas grabaciones surgió el video que, tras ser sustraído del Juzgado, se hizo público en los medios de comunicación. Allí se ve al exjuez negociando un pago con el imputado Carlos Telleldín. “Esa filmación estaba junto a las demás en la caja fuerte del Juzgado. Cuando la robaron, nos llamaron a todos y se abrió una investigación”, recordó Gamboa.

Horas después de ese episodio, contó, el todavía juez Galeano le ordenó a él y al secretario Carlos Velasco destruir el resto de las cintas, unas 15 aproximadamente. “Fuimos hasta la casa de Velasco. Las cortamos, las tiramos a la basura y las quemamos”.

Las querellas preguntaron en contrapunto si le había llamado la atención la orden del juez pero el testigo contestó con una negativa: “Nos ordenó hacer eso porque ya no tenía sentido guardar esas cintas. Era como estar rompiendo papeles que ya no servían. Por eso no me llamó la atención”, justificó Gamboa.

“Ya no tenía sentido guardar esas cintas. Era como estar rompiendo papeles que ya no servían. Por eso no me llamó la atención”, justificó Gamboa

Sobre el final, las defensas aprovecharon la posición del testigo sobre el manejo de la causa y lo interrogaron acerca de irregularidades o presiones recibidas durante su trabajo, en especial sobre la “pista siria”. “Trabajamos muchísimo. No se hizo poco, se hizo demasiado”, concluyó.